Cidarys

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Demian
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Cidarys

Mensajepor Demian » 22 Ene 2017, 23:26

Cidarys
Mujer • 19 años • Zindos • Bardo

Trasfondo
El primer recuerdo de Cidarys fue caer de rodillas sobre la arena de la playa llena de magulladuras, desnuda, desorientada, con hipotermia en pleno invierno, cuando un hombre la encontró. Nautis, que así se llamaba, la acogió, la curó, la bañó y la alimentó. No era más que una niña por aquel entonces, y algo había hecho que Cidarys fuera incapaz de pronunciar palabra hasta mucho tiempo después. No tenía nombre. No lo recordaba, o no quería recordarlo, así que fue Nautis el que le dio el nombre de Cidarys, por haberla encontrado en la playa entre erizos y conchas de mar.

Nautis resultó ser un espía retirado, solitario, de carácter excéntrico, pero Cidarys no se sentía cómoda con nadie más. Tenía una cabaña en el bosque, donde cuidó de ella durante meses, hasta el final del invierno, en los que la pequeña no dijo una palabra. Pero Nautis era observador. Se dio cuenta de que sabía leer, por lo que no podía ser una vulgar campesina. Aprendió a leer esos ojos fríos y desiguales, pero Nautis habría dado cualquier cosa por verla sonreír. Se dedicó a tocar el violín o la lira para ayudar a Cidarys a dormirse durante las noches. A veces le cantaba, otras, simplemente, le recitaba poesía, y Cidarys le escuchaba con total atención. Sólo así veía en ella a la niña que debía ser y que no parecía el resto del tiempo.

Durante la primavera, Nautis la llevó a la ciudad más cercana, Pharios. Cidarys se agarraba a la mano de Nautis con fuerza, y se hundía en la capucha cada vez que alguien se les acercaba. En el mercado, en una ocasión Cidarys se detuvo, haciendo que el poeta se detuviera y señalando un puesto. Pinturas. Nautis compró pinceles y otros útiles para Cidarys, y los guardó en su fardo. Después tocó aquella mañana en la plaza de la ciudad, mientras Cidarys se sentaba en el borde de la fuente, detrás del poeta, esperando a que él acabase con su función y mordisqueando un bollito de canela. Entre el público hubo un guardia de la ciudad que les lanzó una moneda. Se fijó en ella, se acercó, y agarró a Cidarys de la muñeca, tirando de la chiquilla.

-¡No!- gritó Cidarys- ¡No!- y esa fue la primera palabra que Nautis escuchó escapar de los labios de la pequeña Cidarys.

-Soltadla- dijo Nautis, autoritario, agarrando a su vez el brazo del guardia.

-La he visto metiendo la mano en el bolsillo de una ciudadana- mintió el guardia. Tenía las pupilas dilatadas, y la boca le temblaba de forma nerviosa-. Se viene conmigo.

-No va a ir a ninguna parte- respondió Nautis con total calma.

Lo siguiente que ocurrió, sucedió muy deprisa. Cidarys recuerda ver a Nautis moverse tan rápido como nadie que hubiera visto jamás, y aún hoy no sabe dónde tenía escondida su daga. El poeta sacó de allí a Cidarys, dejando atrás gritos de horror y un charco de sangre bajo los pies del guardia.

Cidarys comenzó a hablar cada vez un poco más a partir de entonces. Aquella misma noche la niña cogió el violín y le pidió a Nautis que la enseñara a tocar. Ella era buena alumna; él buen maestro. Comenzó a leer los libros que el poeta tenía en su pequeña colección. A veces, Nautis se dedicaba a verla pintar las paredes de la cabaña. La primera vez que la vio coger el pincel y dibujar una rosa perfecta él quiso saber dónde había adquirido ese talento, pero obtuvo respuesta.

La chica aprendió a tocar tanto la lira como el violín, y Nautis veía cómo su gesto se relajaba cuando acariciaba las cuerdas con los dedos. La oyó tararear una noche, y habría jurado que sonreía. Entonces Nautis se decidió a probar algo. Le reveló a Cidarys su identidad, que había formado parte de la Daga Negra, y le explicó que había matado a más personas de las que podía recordar, incluidos mujeres y niños. Cidarys ni siquiera se inmutó.

-Te perdono- dijo ella, y Nautis se derrumbó bajo su abrazo, sintiendo que se quitaba un peso de encima. Salvar una vida no borraba todas las atrocidades que había hecho, pero realmente sentía que ella le había salvado a él.

El día siguiente Nautis le puso dos aceros cortos en las manos. Le enseñaría a manejarlos, a defenderse y a mimetizarse entre la gente para que fuera capaz de cuidarse por sí misma. Compaginó sus estudios de música y poesía con la esgrima y el sigilo. Cidarys tenía una bonita voz, y un gran talento para el dibujo y la pintura. Creció, pareciéndose cada vez más a Nautis, desarrollando un carácter y unas habilidades de las que el poeta y ex espía se sintió orgulloso. Tocaban en pueblos y ciudades, formaban el dúo perfecto. Engañaban, sisaban y se divertían. Llegaron a protagonizar funciones en cortes, y el nombre de Cidarys fue extendiéndose debido a su talento.

Lleva tres años bajo el mecenazgo de un señor drecario del que no sólo recibe encargos artísticos tales como un soneto, o un retrato, sino que realiza trabajos que precisan sigilo y discreción. Viaja a menudo en caravanas de zindos, con los que se siente realmente a gusto.

Descripción Física
Mide cerca del metro setenta. Es una joven de cabello largo, ondulado y color azabache. Es de piel blanca, con los iris desiguales, un ojo verde y el otro azul. Esbelta, de cuerpo cincelado por la danza y el uso de espadas de pequeño tamaño, de piernas fuertes y bonitas, tiene la boca asimétrica y los labios finos, lo que le da un aire altanero y juguetón al sonreír. Le gustan las ropas caras, las sedas, los encajes finos y las joyas más de lo que debería, aunque sabe qué vestir en cada momento, aunque tiene predilección por los jubones con escote que realcen sus encantos y los colores oscuros que contrasten con su piel. Colecciona sombreros, le gustan llamativos y estrafalarios, según la moda del momento.
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Descripción Psicológica
Observadora, paciente hasta cierto punto, y con carácter, Cidarys está muy segura de sus capacidades. Le gusta la sensación de la adrenalina recorriéndole las venas, que es lo que siente cuando se sube a un escenario, o cuando apuñala a un hombre por la espalda. Es algo caprichosa, educada cuando debe serlo, ingeniosa y de lengua viperina cuando las circunstancias se lo permiten. Siempre mantiene la cabeza bien alta como la diva que es. Vivaz, coqueta, carismática, cínica, manipuladora, se cree por encima del género masculino, y nunca perderá la sonrisa por muy feas que se pongan las cosas, algo que ha aprendido de Nautis. Las caras largas y ceños fruncidos no aportan nada interesante. Disfruta del sexo abiertamente sin ataduras y le llaman mucho la atención los cuerpos femeninos. Ama las artes por encima de todo, y le encanta bailar y divertirse.

Otros
• Tiene amnesia. No recuerda su origen, quién es, ni nada anterior al encuentro de Nautis en la playa a sus ocho años.
• Tiene heterocromía, el ojo izquierdo verde y el derecho azul.
• Por algún motivo que desconoce, sabe pintar y se le van las horas cuando está concentrada en una pintura. Lleva consigo una baraja de cartas que ha pintado ella misma.
• Fuma en pipa unas hierbas relajantes mezcladas con tabaco.
• Nunca se separa de sus instrumentos: el violín y una pequeña lira que Nautis le regaló después de que ella la adornara con motivos florales.
• Hace algo más de tres años que se separó de Nautis para seguir su propio camino.

Virtudes
  • Rápido
  • Reflejos
  • Talento
Defectos
  • Fobia
  • Trauma
  • Inexperto

Caminos
Última edición por Demian el 26 Ene 2017, 16:46, editado 1 vez en total.

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