Cicero Velo

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Demian
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Cicero Velo

Mensajepor Demian » 12 Dic 2016, 10:26

Cicero Velo
Hombre • 37 años • Drecarios • Rebelde

Trasfondo
Cicero Velo es el típico hijo de un caballero que creyó vivir en una sociedad perfecta con el deseo de mantener la justicia del Rey, se enamoró de una joven de una familia con más poder (tanto económico, político y militar) que la suya y vio cómo le quitaban todo sin poder hacer nada, más que hacer que mataran a su padre y casi lo mataran a sí mismo también. Sin embargo, la diferencia de las típicos historias es que él no busca vengarse de esa familia que simplemente le negó todo, sino de todo el sistema. ¿Por qué? Porque es la mejor explicación que encuentra a todo lo que le sucedió y fue lo que le hizo percatarse que la sociedad perfecta en la que creía era más bien una farsa relatada.

Como hijo de un caballero, nombrado como tal debido a sus logros en la defensa de la Unión de los enemigos, se le consideró noble desde nacimiento, aunque todo era más bien humilde, muy humilde. Fue entrenado por el maestro de armas del señor de su padre desde muy pequeño, privilegio ganado porque este le debía la vida a su progenitor y decidió pagarle con la educación de su primogénito. El acceso a una buena instrucción y algunos placeres de nobles de alcurnia contribuyó enormemente en que se enamorase de la sobrina del terrateniente mismo siendo ambos muy jóvenes y poniéndola a ella como principal objetivo de su vida.

Como todo drecario, se unió al servicio militar siendo un joven de catorce años. Debido a su temprano entrenamiento, destacó entre todos los de su edad e incluso algunos mayores, siendo considerado un talento prometedor. Esto llevó a que su enlistamiento perdurase más que la carrera militar básica y se lo comenzó a instruir para que fuera un oficial ni bien asuma una posición en el ejército. Si bien no podría llegar a ser más de un caballero, eso le daba valía suficiente para ser un comandante de tropas y su personalidad con tendencia a querer mantener la justicia del Rey y la lealtad que su padre le heredó lo motivaron a pensar que realmente estaba en el camino correcto para lograr su objetivo: la paz de la Unión y un final feliz con la joven que amó desde su niñez.

Cuando el servicio terminó y se le dio un tiempo de descanso para asentarse como adulto (pues ya tenía unos veinte años) y estuviera listo para tomar un puesto de oficial del mínimo rango en el ejército real. Volvió al asentamiento del señor de su padre (y el suyo, ahora que también era un adulto y podía jurar lealtad como caballero, ya que era garantizado el nombramiento) y se llevó varias sorpresas. La primera era que la niña, que ahora tenía que ser una muchacha de edad adulta, a la que le había prometido amor eterno ya se había ido en casamiento a otra familia noble con asentamiento propio, y la segunda que frente a su cuestionamiento del caso simplemente le escupieron en los pies y le castigaron por no conocer su lugar. Su padre se quedó en silencio y no hizo nada frente a todo esto, ni siquiera tratar de darle una explicación de por qué estaba equivocado. Simplemente se quedó allí y vio cómo el mismo hombre que había entrenado a su hijo en su temprana edad le pegaba con una espada de entrenamiento.

Tras recibir el castigo y la promesa de que no se haría caballero en ese castillo por desagradecido, se marchó con su padre, que también fue echado porque lo creyeron responsable de las acciones de Cicero, en búsqueda de un nuevo lugar para vivir. En el camino, recibieron hospedaje en el castillo donde la muchacha terminó casada y allí, el ahora adulto, soldado forjado por arduos entrenamientos, batallas de práctica y una incursión de defensa de un pueblo, estalló de ira como nunca. Pero no fue porque le desagradó el marido de la muchacha que amó desde siempre, tampoco porque lo trataron mal por ser de baja nobleza, ni por haber sido echado por el viejo señor de su padre, sino porque la ahora mujer se veía deforme frente a sus ojos, como un ser podrido por los pensamientos nobles que llenan el Reino: la arrogancia personalizada. Le negó haber correspondido jamás sus sentimientos, incluso le llamó estúpido y cosas peores, hasta agradeció no haber sido casada con él, así pudiendo vivir en mejores condiciones de las que él jamás se lo habría permitido.

Y con estallar, sangre corrió: la de la que había sido el amor de su vida, bloqueando su corazón, llenando su cabeza de las imágenes de los ideales que se van pudriendo lentamente por la realidad, y la de su padre que quedó en medio del fuego de los guardias que tendrían que haberlo aprehendido. Pero no lo lograron y él se llevó consigo la espada de su padre, no porque le resultase valiosa por algo emocional, sino porque sin ella no podría haber escapado de allí.

Prófugo, escapó de la justicia e incluso robó para sobrevivir. También mató a un grupo de aventureros, a sangre fría, cuando vio que ellos también estaban podridos por la codicia y los prejuicios, y con sus cosas vivió unos días más. Hasta que finalmente llegó a Cesenir y en esa comunidad subterránea logró encontrar un lugar, aunque le costó sangre (no suya) sobrevivir las primeras semanas de su estadía.

Ahora, es uno más de los criminales que se ocultan en la oscuridad de esta ciudad del bajo mundo, pero tiene objetivos más grandes que los de ningún otro hospedante de ella. Y con sus habilidades y pensamientos, no tardó en conseguir mandar y recibir mensajes con el Puño Azul (por cartas), uniéndose a sus filas. Sin lealtad explícita hacia ellos, pero como una necesidad para sus fines propios y los de ellos: que ahora parecen ser el mismo, cambiar el mundo y todo el sistema.

Descripción Física
Alto con ciento ochenta y dos centímetros, ancho de hombros y grueso por todos los músculos que posee. Un soldado hecho y derecho, claramente por ser diestro. De rostro serio y postura rígida. Todo lo que lleva es negro: el pelo largo enmarañado, los ojos profundos, la barba descontrolada y sus ropas varias. Sin embargo, su tez es blanca, sin llegar a ser pálida.

Por su entrenamiento, su cuerpo está entrenado y tiene que usar ropas gruesas, que en la mayoría de los casos le quedan ajustadas. Por su condición de vida es común que esté sucio, pero trata de mantenerse aseado lo máximo posible, aunque es difícil por la escasa cantidad de agua y especialmente en donde vive. No sonríe por su pasado, pero es posible que en el futuro lo vuelva a hacer al lograr sus objetivos u por la superación de algunos de sus malos recuerdos.

Tiene el caminar de un soldado, con la dignidad de alguien que fue entrenado para ser un oficial del ejército, aunque nunca llegase a serlo. Cicatrices cubren algunas partes de su espalda, pecho y brazos, y es seguro que llegue a tener más en el futuro. Lleva en su cintura una espada de hierro que heredó de su padre, enfundada en cuero negro. Si bien no le tiene cariño, suele poner una mano sobre su pomo al caminar, como una señal de que está preparado para cualquier cosa.

Si bien su semblante es duro y rígido como un soldado, característica de su familia y herencia drecaria, su expresión suele vacilar según sus profundos pensamientos y hasta parece brillar cuando tiene alguna ocurrencia que le resulta interesante. En cuanto a su forma de actuar frente a otros, es muy directo y tiene facilidad para asentir o negar con la cabeza para apoyar su opinión de pocas palabras.

Descripción Psicológica
De mente profunda y caótica. Sus pensamientos ruedan y rodean toda posibilidad sobre cualquiera sea lo que le sucediese. Piensa sobre el pasado, arrepintiéndose de decisiones que ya tomó y tal vez fueran erróneas o podrían haber sido mejores; piensa en el presente, en todas las posibles respuestas y decisiones que puede tomar, en los significados de todo lo que ocurre o lo que se le dice; y piensa en el futuro, en lo que puede suceder en base a sus acciones, para no tener sorpresas y no caer en una trampa.

No tiene miedo a nada, antes sí lo tenía, cuando era más o menos inocente. Ahora se le pasa en melancolía, en una depresión silenciosa que lo come por dentro, y que trata de eliminar utilizando los otros pensamientos que no son mucho mejores, mas lo distraen.

Sus acciones son decisivas, pese a que siempre va a dudar debido a su inquieta forma de pensar, y sus palabras son firmes, fuertes, con poder si es necesario. Sabe cuándo tiene que hablar en voz alta y cuando tiene que hablar en voz baja, o al menos eso cree. Es cauteloso, mas también es seguro de su capacidad y que, a pesar de que pueda tener errores, ya que es solo un hombre, puede solucionar o afrontar al menos todo lo que se le venga encima.

Es ambicioso o debe serlo al menos para lograr sus objetivos: la destrucción de la monarquía feudal existente. No desea una posición de poder, mas una vida tranquila como resultado de liberar al mundo de los males internos de la sociedad imperante. Cree que también de esa forma se podrá luchar contra los verdaderos enemigos de la manera correcta, sin desconfianza interna entre los clanes, ni luchas por poder que no consideran las consecuencias.

Vive ahora bajo la firmeza de que para lograr su objetivo tiene que mancharse sus manos y se considera capaz de hacerlo, así como también sabe que en la mayoría de las veces tendrá que recurrir a complots y otros tipos de maquinaciones, sin necesidad de un movimiento directo con la utilización de la fuerza. Valora el talento, así como el mismo lo fue en su momento, mas no al punto de evitar sacrificarlo o utilizarlo para sus propios fines. No le disgusta estar rodeado de individuos con personalidades diferentes o similares a la suya, aunque no puede confiar en nadie más desde que perdió todo, y considera al resto como posibles piezas en su obra de teatro.

Si bien puede sentirse satisfecho ante un resultado positivo, no va a sentirse feliz jamás, ya que desde lo ocurrido años atrás no es otro más que un negativo. A su vez, tampoco se deprimirá más ante un resultado negativo, a lo mucho suspirará y decidirá qué es lo mejor: si dejar eso atrás o tratar de solucionarlo. Cree que de los errores se aprende, aunque muchas veces uno puede perder la vida o peor: matar a los que no te gustaría ver muertos.

Prefiere no pensar en religión, dioses o cualquier cosa similar: tiene la convicción de que los usará también si es necesario, pero ahora no los considera nada importante, ni para dedicarles un pensamiento cada tanto. Sigue, como en su niñez y la forma en la que fue cuidado, creyendo en la defensa de la justicia, mas esta vez es la justicia del pueblo y eso va en contra de su ideología original: defensa de la justicia del Rey. Si bien se lo puede pensar como bondadoso, también se lo puede pensar como cruel: será lo que fuere necesario y no discriminará en los métodos que tenga que utilizar para lograr sus objetivos.

Si bien es de un tipo inteligente, que se la pasa pensando y dando vueltas en ideas y estrategias, también tiene formas de pensar de un militar debido a la disciplina que tiene grabada en su cuerpo. Es directo en sus acciones, aunque tarde en tomar decisiones según lo complejo del asunto, y no duda en poner su cuerpo al frente por su causa. Como drecario, su forma de pelear también tiene en cuenta a sus aliados, aunque sean temporales y sin importancia, a pesar de que no confía en nadie, no es una persona solitaria.

Otros
Siempre viste de negro.

No suele mostrar señales de felicidad o de tristeza, aunque siempre esté melancólico, es difícil para el mostrar enojo después de lo ocurrido: ahora le resulta más fácil mantener la calma.

Lleva una vieja espada de hierro que heredó de su padre, un caballero, enfundada en cuero negro. No es nada especial, ni le tiene mucho cariño, es simplemente lo único que conservo tras su huida: tampoco le molestaría mucho cambiarla cuando consiga una mejor, por calidad o por mejor estado.

A simple vista parece alguien que considera más importante la fuerza que la mente, aunque en realidad es totalmente lo contrario y ve a la fuerza como una forma de soporte de la mente.

No le molesta tener gente a su rededor, aunque no quiere decir que confíe o pueda abrirse fácilmente después de lo ocurrido en su pasado.

Virtudes
  • Perceptivo
  • Calmado
  • Intimidante
Defectos
  • Mala Fama
  • Odio
  • Melancólico

Caminos

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