[Libre] Actos heroicos

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Demris

Re: [Libre] Actos heroicos

Mensajepor Demris » 13 Dic 2016, 22:53

Habiendo estado bajo el mando de adultos más fuertes que él y en general no caracterizados por su trato justo y amable, Demris no intentó combatir o escapar de la maniobra de Aecio, contestando con un simple "¡Ow!", sobándose la cabeza y siguiendo luego con sus acciones como si nada hubiese ocurrido, aunque prefiriendo evitar a Aecio de momento.

Pero volviendo al momento del perro parlante, fue justamente el guerrero quien confirmaba que no estaba viendo cosas ni era un efecto secundario más de su extraña forma de magia, allí había lo que parecía un animal con postura humana, ropa y lenguaje. Hubo unos intercambios de palabras, cierta verborrea de parte del arquero y sutilezas varias de personas que empiezan a conocerse, tantean el terreno de los límites de los otros y establecen los primeros vínculos en base a cosas en común, incluso cierto flirteo disimulado... por supuesto, todas cosas Demris pasó completamente por alto. Para él en ese momento sólo había una cosa interesante y tenía una cola poco más arriba de donde el resto tiene sólo los músculos para sentarse.

¿Qué es fetiche? —preguntó oyendo una palabra nueva para su vocabulario, mientras acercaba tímidamente su dedo hasta tocar el pelaje del recién llegado. Apenas comprobó que aquello de verdad era pelo retiró su mano de inmediato, algo asustado de que pudiera ser mordido o algo.

Entonces tocaron uno de los temas de su interés y, por supuesto, no podía ser el mago del grupo si no intervenía con una explicación arcana. Era simplemente la manera en que debían ser las cosas.

Siete planos —dijo como si hablara con el aire, mostrando 8 dedos, pero sin percatarse del error—, el mundo está formado por 7 planos. No puedes ver los planos, ni están realmente en ningún lado, es decir, existen, pero no los podemos ver ni sentir, es como... como si... bah, no se explicarlo, pero hay 7, ¿vale?, en uno de esos viven los espíritus y a veces se pueden escapar a nuestro plano... de algún modo.

Satisfecho con su pequeña e imprecisa clase, Demris se preparó para dar comienzo a la aventura. Por supuesto, ser nombrado como parte del grupo por el arquero no sólo era una buena señal, sino también el momento perfecto para ponerse en marcha.

Demris... mi nombre es Demris, sólo Demris —Comentó, empezando a caminar en sentido de la loma donde supuestamente estaría su objetivo.

A su edad ya sabía que no portar un apellido era una mala señal.

Avanzar, más allá de la distancia y la abundancia de árboles, no era precisamente un reto y en pocos minutos llegaban a destino, aunque claro, aún debía subir.

No había un camino claramente definido y la subida parecía que iba a ser especialmente complicada. Tenían como opción trepar una pared rocosa de unos cinco metros de altura antes de llegar a un plano o dar un largo rodeo en busca de una alternativa, así que para Demris la opción era clara y se dio a la tarea de trepar.

Las rocas estaban un poco sueltas y Demris no quería acabar su primera aventura heroica fallando por una simple caída por descuido, así que tuvo cuidado al comenzar el ascenso por la pared rocosa, pero aún así quería ser el primero y se adelantó. La curiosidad de ser parte de una aventura era mayor que el sentido de autocuidado. Escalar no fue realmente complejo y fue así el primero en poner pie sobre la parte plana, pero algo llamó su atención.

¿No está algo... callado todo? —preguntó hacia sus compañeros, más abajo.

El chico llevaba ya un tiempo suficiente caminando por los bosques para saber que nunca había un real silencio. En la naturaleza siempre había actividad, desde la que se genera por objetos inertes en la simple interacción de sus propiedades hasta los animales que cumplen con sus labores de supervivencia diarias. Incluso en la noche los insectos mantienen un intenso coro por donde se camine. Nada de eso estaba en ese instante, sino un silencio pesado, casi molesto. Por algún motivo este silencio creaba una sensación de inseguridad en Demris.

Lo que lo interrumpió fue una pequeña vibración. No pasó mucho antes de oír otra. Pronto las vibraciones se hicieron más cercanas. Cesaron de golpe.

Chicos —susurró con la suficiente fuerza para ser escuchado—, ¿oyeron eso?

No alcanzó a haber tiempo para una apropiada respuesta.

Una roca cayó a apenas un par de metros de él, partiéndose en varios pedazos y sacándole un pequeño grito de espanto al chico que sabía que, de haber acertado, su aventura habría tenido un final abrupto.

El origen del lanzamiento fue pronto evidente. Una criatura enorme se asomaba desde una pared rocosa más adelante. Su piel parecía tener trozos de piedra incrustados y sus pequeños ojos, en comparación a la mole de su cuerpo, llenos de furia, como los de los manchados que había enfrentado junto a los bandidos tiempo atrás. El resto del cuerpo no era humano, ni animal, ni nada que Demris jamás hubiera visto antes. Era como si una criatura hubiera nacido de la tierra misma y fuera parcialmente parte de ella aún.

Demris hizo lo que cualquier niño en su sano juicio haría, corrió a agazaparse detrás de unas rocas, poniendo las manos sobre su cabeza mientras una segunda roca reventaba nuevamente cerca suyo. La criatura avanza. Rocas voladores capaces de reventarle el cráneo no eran su idea de primera aventura como héroe.

En ese momento sólo una idea se repetía en su cabeza: "¡Esa cosa me va a matar!".

Trol de Roca


Este Trol es un Manchado. Posee una piel rocosa muy resistente. Todo daño desde los costados se reduce en 1 y desde la espalda se reduce en 2. Estas reducciones son tratadas como por armadura. El primer ataque de proyectil cada ronda se reduce en 1. Atacar de frente en cuerpo a cuerpo llevará a sufrir una herida (a excepción que sea prevenida), pero no tiene descuento. Es capaz de recuperar 1PD por ronda. Si nadie ataca en cuerpo a cuerpo por una ronda, el Troll atacará con rocas a distancia, repartiendo 2 heridas por proyectil entre quienes luchan en su contra, privilegiando los objetivos más lejanos.
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Aecio
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Re: [Libre] Actos heroicos

Mensajepor Aecio » 14 Dic 2016, 13:09

El enano no responde a la maniobra, parece saber cómo funciona. Aecio sonríe con superioridad, la lección es todo un éxito, los niños son fáciles de educar. Ahora pueden seguir con temas más importantes… o tal vez no, todo se pone especialmente extraño cuando el arquero toma la palabra.

Vale…

Alguien sufre de una enfermedad bastante fuerte, ser hablador. El joven luchador a distancia dispara cientos de palabras por minuto, resulta bastante perturbador seguir su dialogo. Cuando toca un tema bizarro el aprendiz debe intervenir, tienen a un niño y no deben traumarlo con esas cosas.

¡Basta!, no es nada importante Demris… lo sabrás cuando crezcas…

La interacción casi romántica entre el perro y el cazador es sin duda aterradora, menuda imagen. Por otro lado ahora Aecio tiene una nueva regla personal, no acercarse a los sitios de placer donde se exhiban trajes raros… no es que frecuente esos lugares pero siempre termina encontrando alguno de camino.

A menos que alguien más tenga un comentario sugiero ponernos en marcha.

El niño es el primero en adelantarse, inicia la caminata. Durante el trayecto sale a discusión un tema arcano, las escuelas más esotéricas para ser precisos. El joven guerrero pone cara de pensativo, es algo interesante que desconoce a profundidad, al final se limita a restarle importancia públicamente.

Magia…

Caminan una cantidad corta de tiempo y se encuentran cierta encrucijada, dos caminos se abren adelante. Pueden escalar o rodear, Demris vuelve a tomar la batuta de mando en la decisión. Dicho mocoso sube con velocidad, Aecio va detrás poniendo cuidado en su avance por si tiene que pillarlo en caída.

Con cuidado chico.

Más arriba aparece un sitio plano para descansar, tristemente no pueden ponerse cómodos. El jovencito grita, su sinfonía es acompañada por los gruñidos de una bestia y golpes violentos. La única persona guerrera del grupo acelera la marcha, al llegar se sorprende por lo que ve, acaban de despertar algo bastante feo.

Pero que rayos…

Una mole enorme y distorsiona con partes de piedra entra en escena, sin duda se ve duro de pelar. El Manus Regis se acerca al niño para ver su estado, está bien pero paralizado de miedo. Debe distraer a la bestia o su colega enano terminara como una tortilla de carne… a veces ser el adulto resulta molesto.

¡Despabila niño!

Se lanza hasta la criatura y capta su atención con un grito, luego modifica su rango de visión para que no perciba al chiquillo. La cosa que tiene en frente parece no tener puntos débiles, la única forma de vencer es abrumándola con un buen trabajo en equipo. El monstruo ataca pero su blanco está preparado, nadie resulta herido en la primera ronda.

¡¡Necesito gente aquí ya!!

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Flynn Tale

Re: [Libre] Actos heroicos

Mensajepor Flynn Tale » 14 Dic 2016, 15:58

Suspiró y, atusándose la barba, se encogió de hombros.

Quizás se ha precipitado hablando demasiado, llevaba semanas perdido en el bosque y aquella era la primera interacción social que tenía desde que abandonó Sactuarium, aunque en realidad nunca se le habían dado demasiado bien para empezar, lo que sí sabía es que las caras de confusión de sus nuevos compañeros indicaban que, sin lugar a dudas, estaba siendo un charlatán, sonrió levemente mientras se encaminaba al grupo que comenzaba a ascender colina arriba, al menos no había salido mal del todo.

Según emprendían la marcha, notó como el can que se había presentado como Gannuvion, reclamaba su atención para, entonces, preguntarle si era practicante de la religión, ya que le había visto conversar con los árboles momentos atrás, probablemente cuando había estado perdido en el bosque, Flynn sonrió - ¿Me has estado siguiendo? – Enarcó una ceja y no hizo ningún comentario más respecto, esperaba divertirse viendo alguna expresión extraña en el rostro del lobo, pero antes de que pudiese decir nada, negó con la cabeza quitándole importancia a aquello – Podría decirse que sí, soy espiritista – Indicó llevándose ambos brazos hasta la nuca – Soy un Zindos, después de todo, esa religión va ligada a nosotros – Se carcajeó de buen humor cuando Gan hizo alusión a que no parecía un druida – … no puedo hacer nada parecido a magia espiritista – Suspiró, él era el único Tale al que su madre no había podido inculcarle un mínimo de conocimientos acerca de la magia espiritista que su progenitora usaba, el naturalismo – Pero sí que se me da bien el arco, supongo.

Una vez respondida la pregunta del hombre con aspecto de lobo, escuchó atentamente las palabras que este le dedicó, explicándole el motivo por el cual tenía aquel aspecto.

Entiendo – Mintió, lo cierto es que lo que le había contado Gan le parecía fascinante, pero la mayoría de las explicaciones de aquel tipo le pasaban, simplemente, por encima de la cabeza, y no era porque no fuese capaz de comprenderlas, la principal razón es que ni siquiera se paraba demasiado a pensarlas – ¿Entonces eres un chamán? Interesa… – El joven muchacho intervino entonces en la conversación, hablando sobre la existencia de siete planos invisibles y como los espíritus que vivían en uno de estos a veces se colaban en otro, finalizando dicha explicación emprendiendo la marcha e informando al grupo de su nombre, Demris.

Flynn se atusó la barba, pensando en lo que acababa de decir el joven, para empezar el hecho de que el rubio hubiese sido capaz de exponer aquello indicaba que sus conocimientos sobre magia no eran las imaginaciones de un crío, o eso es lo que pensaba, a sus ojos aparentaba ser cierto – Entonces… una forma de viajar a otros planos es… ¿Morir? – Seguía sin pillar el quid de la cuestión, también seguía sin detenerse a pensar un mínimo en lo que escuchaba, volvió a sonreír, al menos aquella afirmación no estaba totalmente desencaminada. Lo importante para él es que las sorpresas se estaban repitiendo, una tras otra, caminaba junto a un mago que apenas había entrado en la pubertad y un chamán con cara de lobo en su mismo grupo de caza y, por el momento, ni siquiera el soldado Drecario le había obligado a marcharse al oír el nombre de su clan, aquel grupo se volvía cada vez más interesante.

Caminando a buen ritmo, la partida de caza no tardó en llegar hasta una especie de intersección, lugar en el cual Demris decidió ir por el camino escarpado y, tomando la iniciativa, comenzó a trepar por la pared sin siquiera preguntar al resto de sus compañeros. Aecio enseguida salta tras el muchacho, quizás preocupado por el joven, Flynn no pudo evitar esbozar una sonrisa al ver esto y se limitó a observar, desde abajo, como subían, lo cierto es, al menos en su caso, no han sido poco los Drecarios que habían presumido de su fuerza y poder sobre los más débiles, siempre agradecía ver que los estereotipos podían romperse tan fácilmente como eran creados.

- Tú primero – Indicó a Gan con una sonrisa – Te sigo – Instantes después de que el chamán comenzase a trepar, Flynn hizo lo mismo, si había algo de lo que podía presumir era de agilidad, de soltura con aquel tipo de malabares, sin mucho esfuerzo, cuidando siempre de que no tomaba una roca suelta como punto de referencia continuó subiendo.

Demris fue el primero en subir aquella pared de piedra, haciéndolo saber al grupo con una pregunta que no pasó desapercibida para Flynn ¿Muy tranquilo todo? ¿No era capaz de oír absolutamente nada? Frunció el ceño y aceleró el ritmo, un fuerte estruendo y gruñidos de bestia indicaron al vagabundo que algo iba realmente mal en la parte de la pared.

Pasando junto a Gan, ignorando la seguridad que le proporcionaba el camino seguro de piedras inmóviles, se aseguró de llegar arriba lo más aprisa que pudo, en un par de saltos bien calculados.

La escena con la que se encontró en la parte alta de aquella pared fue algo que no esperaba, no en un lugar como aquel, una roca de un tamaño considerable pasó a escasos centímetros de su cabeza, chasqueando la lengua se agachó y se hizo con su arco, tensándolo de inmediato tras colocar una afilada flecha en el mismo.

Una bestia de un tamaño considerable, un trol de roca se alza frente a él, bestias territoriales con una piel que hacía juego con su nombre, mascullando un par de insultos evita otra de las rocas que el trol se encargaba de lanzar a los intrusos en su terreno.

Aecio, haciendo honor a su título en el ejército Drecario embistió a aquella cosa de inmediato, apartando su atención del joven mago, que ahora estaba oculto tras unas rocas. Frunciendo el ceño, estudia la situación, una de aquellas piedras podría derribarle con facilidad a él, matarle incluso si esta le daba en la cabeza, no podía imaginar lo que le haría a Demris si le alcance.

Evitando por poco otra de las rocas, se acercó al muchacho – ¿Estas bien? – Preguntó, dedicándole la mejor sonrisa que podía en una situación como aquella – No te preocupes, espera a que te haya perdido de vista para salir y dale con todo lo que tengas – Dijo levantando un poco la cabeza para ver cómo Aecio sigue lidiando con el trol, enfrascado en un baile de agilidad en el cual, de fallar, una de las enormes manazas del trol le lanzarían por los aires – Todos los grandes héroes se hacen esperar ¿No? – Tras guiñarle un ojo al muchacho emergió del escondite en el que este se ocultaba para apoyar al guerrero, no podía dejarle más tiempo solo.

Sin pensarlo lo más mínimo, liberó la flecha que tenía colocada en el arco, la trayectoria, completamente estudiada para pasar junto a la cabeza de su compañero rebotó contra la coraza de piedra del monstruo, una segunda saeta, lanzada instantes después de la primera, se encargó de partir esta por la mitad antes de que cayese al suelo, impactando justo en el mismo sitio y consiguiendo exactamente el mismo resultado.

Maldiciendo a los dioses rodeó la batalla mientras descargaba toda la ira contenida en su carcaj contra el trol, algunas de las flechas impactaron en su carne, atravesando la armadura natural, consiguiendo poca cosa, salvo quizás apartar la atención del monstruo de Aecio por unos instantes, dejando al guerrero algunos segundos para recobrar el aliento, otras simplemente rebotaron en la piel del trol, cayendo al suelo como si el vagabundo las hubiese lanzado con las manos.

Frunciendo el ceño analizó el lugar, la escaramuza estaba teniendo lugar en una explanada más bien carente de cosas salvo rocas y varios árboles, tenía que encontrar la forma de darle - ¡Gan! – Había estado tan preocupado por ayudar al guerrero que ni siquiera se había percatado de la presencia del chamán en aquel lugar, pasando junto a él le dio una palmada en la espalda - ¡Tu lanza brilla! ¡Después me explicas el por qué! – Sin detenerse a dejar que el can le respondiese se encaminó al árbol que había vislumbrado momentos atrás en una rápida carrera, al cual se subió ágilmente, en apenas dos saltos. Una vez arriba, tomó aire y, desde su nueva posición, tensó el arco, acarició las plumas que ofrecían estabilidad a la flecha y miró su objetivo, desde dónde estaba podía ver todos los puntos en los que la piel no era gruesa, aún con el trol en constante movimiento.

A ver si resistes esto.


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Última edición por Flynn Tale el 14 Dic 2016, 21:39, editado 1 vez en total.

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Gan
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Re: [Libre] Actos heroicos

Mensajepor Gan » 14 Dic 2016, 21:29

-Bueno, no te preocupes. No es para todo el mundo. Estoy seguro de que puedes hacer bien con el talento que tengas.- dije, sonriendo. El suspiro de Flynn me había dado la sensación de que había cierto resentimiento por no poder usar magia, y quería asegurarme de que no le había molestado el comentario. -Además, el tiro con arco es una disciplina interesante. Requiere de una gran habilidad, y puede llegar a ser muy efectiva en buenas manos.- cavilé. -O al menos, eso me parece. Nunca he podido usar uno bien.- dije. Decidí dejar de lado el hecho de que un arco solo servía para matar o cazar. Después de todo, un arma también podía defender. El uso que le diera Flynn definiría si era una buena herramienta o no.

-Cierto.- Asentí ante la explicación del niño. Me recordó a mis primeras lecciones en la academia, años atrás en Kalorei, y a los libros que había tomado prestados, aún antes de eso. -El plano de los hombres, donde habitamos. El plano de la Luz, hogar de los Cuatro. El plano del Vacío, origen del caos. El plano Espiritual, lugar del Eco. El plano Onírico, donde van nuestros sueños. El plano Elemental, del fuego y el agua, y el Plano del Tiempo, donde todo y nada existen.- recité de memoria. -Pero, tecnicamente, no "visitas" otro plano. Los espíritus no son humanos que se transforman en Eco al morir: son copias, creadas cuando nacemos, que cambian a la vez que nosotros. Nuestros sentimientos afectan al espíritu, y si son muy intensos al morir, es posible que no desaparezca, sino que sea una huella de lo que sentimos. Por eso se le llama "Eco".- expliqué, agitando la cola ante la lección. Era más o menos como la relataba mi maestro. ¿Estaría orgulloso de verme repetir sus palabras? Bueno, probablemente me golpearía el morro con un libro y diría algo como "¡Inventate tu propia clase!" en forma de broma. Casi lo echaba de menos.

No tardamos en encontrarnos ante un risco, que mis compañeros treparon sin demasiado problema. Flynn me invitó a ir primero, a lo que arqueé una ceja, pero no le di demasiada importancia y empecé a subir, algo inseguro. Mis movimientos no eran torpes, pero aún me faltaba cierta decisión y fluidez. Avancé cuidadosamente. Probablemente, era el más pesado del grupo, después de todo. El arquero, sin embargo, no tenía ningún problema en ascender gracilmente, y llegó a subir el tercero, dejándome en último lugar.

-Hmm. "Te sigo" dice... Ya te pillaré el ritmo, tarde o temprano.- dije de buena gana, mientras terminaba de ascender. Un horrible estruendo borró la sonrisa de mi rostro. Varios fragmentos de roca salieron volando en todas direcciones, pero por suerte, ninguno llegó a alcanzarme. Miré alrededor. ¿Un monstruo de piedra? No, no solo eso. Lo comprendí al instante. Aquella cosa, fuera lo que fuese, estaba corrupta. A unos metros, escondido tras unas rocas, estaba Demris, aterrorizado, con Tale junto a él.

Me quedé en blanco. ¿Que demonios era eso? ¿Que hacía? ¿Que podía hacer?

Debía eliminar la amenaza y purificar la zona. Debía proteger al chico y librarle del miedo. Un chamán tenía que ayudar a los que necesitasen consuelo. Un chamán debía asegurarse de mantener a los espíritus enfermos a raya. Un sanador. Un guardián. Proteger. Matar. Gan. Gan. ¡Gan!


"¡Deja de dudar, y actua de una vez!"
Tale había decidido por mí: él mismo estaba tranquilizando al joven. Eso solo me dejaba una opción. Extendí las manos y cerré los ojos, pidiendo la ayuda de un espíritu errante por segunda vez ese día. Una madre, que murió protegiendo a su hijo, acudió a la llamada. Tal vez hubiese estado vigilando y protegiendo a Demris. El espectro alteró su forma a mi voluntad, formando una larga alabarda brillante en mis garras.

El ser estaba entretenido, pero las flechas del arquero no parecían tener demasiado efecto. Hacía falta un arma pura para eliminar al engendro. Me lancé en una carga, con el arma en alto, y di dos ágiles saltos: uno a un lado, colocandome enfrente de la criatura, y otro hacia delante, lanzando un tajo al grueso cuello de la bestia.

La criatura gritó, furiosa. Había abierto una herida, y el olor a corrupción era abrumador desde ahí. Retiré la alabarda y me agaché, evitando el fuerte manotazo del monstruo. Era lento. Lo suficiente como para mantenerle presionado. Tras evitar su ataque, respondí al instante, hundiendo la hoja del arma en la parte expuesta de su torso. Un intenso humo blanco empezó a salir de la herida, quemando la corrupción desde su interior. Sin perder un segundo, llevé la cuchilla hacia la barbilla del monstruo, provocando un corte mediano que le afectaría seriamente, incluso con su gruesa piel.

-¡VAMOS! ¡Podemos con esto!- grité, esbozando una sonrisa alentadora.
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Demris

Re: [Libre] Actos heroicos

Mensajepor Demris » 15 Dic 2016, 07:09

La diferencia de fuerzas era demasiado evidente. No era como temerle al chico que era 2 años mayor, pero de cuerpo bastante desarrollado, que golpeaba a los menores para quitarles su dinero y hacer así su cuota para don Rupert. Esto era vida o muerte. Pocas veces se había sentido tan pequeño e indefenso.

Pero sus compañeros, de quienes parecía haberse olvidado por unos breves instantes, entraban ahora a la escena. El primero fue el soldado, quien le habló como dándole una orden, pero esto no tuvo mucho efecto en él. De momento lo más sensato era esperar detrás de esa piedra hasta que la mole esa decidiera que tenía mejores cosas que hacer. Entonces llega el arquero, el mismo que parecía tener por gusto entablar charlas con cada persona (o persona-animal) que se le atravesaba, quien le ofreció unas palabras de aliento y consuelo. Pronto sus 3 compañeros estaban, de una manera u otra, participando de un combate.

Se asomó tímidamente desde su roca y notó que la bestia estaba bastante ocupada lidiando con los molestos seres, uno de los cuales parecía haberle causado algunas heridas. De pronto el desafío ya no lucía imposible. Tomó un guijarro del piso y lo lanzó contra la criatura con todas sus fuerzas, acertando en uno de sus brazos. La cosa ni siquiera pareció sentir el impacto ni notar su presencia. Es más, el tiro probablemente ni siquiera hubiera sido de importancia contra una persona.

Si quería hacer algo iba a tener que recurrir a su magia. Pero la magia siempre tiene un costo. Esa ley se la habían enseñado desde muy pequeño y con ello el delicado arte de mantener a raya la corrupción. La misma razón por la que había dejado Sanctuarium era para evitar ser forzado a usar sus poderes tan seguido. Una cosa era clara, no era el momento de frenarse por esos detalles.

Metió su mano al bolso donde cargaba sus cosas y extrajo de allí un libro viejo y con detalles en algún lenguaje antiguo y raro. Mientras sus camaradas luchaban comenzó a pasar rápidamente de página.

Vamos, vamos... ¿dónde está esa maldita página? —preguntó al aire.

Su sonrisa emergió de pronto al llegar a lo que buscaba, un dibujo muy detallado de un círculo de magia. Tomó el libro con la mano izquierda y puso su mano derecha sobre el dibujo, concentrándose unos segundos, luego estiró el brazo en dirección a la bestia, dejando que la magia en su interior fluyera desde su interior al tomo y luego de éste hacia su mano, transformada. Recordó el momento en que lo había obtenido, cuando con el grupo de bandidos asaltaron a un ostentoso carruaje en el camino real. En ese entonces los otros se habían centrado en el oro y las joyas, pero el chico había puesto los ojos en ese libro que un hombre de túnicas brillantes se esforzaba tanto por ocultar. Sin duda había sido una buena elección.

De la mano del niño emergió una especie de vapor que en apenas un instante se congeló, saliendo desprendido a gran velocidad. Aquel momento se sintió como una eternidad. Demris había usado ese libro en más de una oportunidad, siendo clave en su supervivencia en el bosque cuando el ocasional manchado, pero en todas esas ocasiones esperaba a tener el objetivo muy cerca para asegurarse de no fallar. Ahora no podía acercarse demasiado al trol, pues sacudía sus brazos y lanzaba golpes que Aecio lograba esquivar haciendo gala de gran agilidad, pero el chico sabía que él no tendría la misma suerte.

El proyectil voló por los aires y la bestia intentó protegerse. Demris detuvo su respiración un instante, mientras el trol lograba protegerse con sus manos. Quiso patear el suelo, hasta que notó que la defensa no había sido del todo eficaz. El misil se había partido con el golpe, pero una de las mitades se enterraba ahora en el pecho de la bestia, sacándole un fuerte rugido. Demris rogó porque aquello hubiera sido suficiente para derribarle, pero, aunque la herida era profunda, no parecía haber alcanzado el corazón. El trol aún seguía en pie.

Trol de Roca


Manchado. Ahora se encuentra con algunas heridas, pero no ha perdido su capacidad de luchar. Es una bestia fuerte y se encuentra más enojado que antes. Debido a que es quien más daños le ha causado, intentará atacar a Gan esta ronda de manera furiosa. Redujo 3PD de parte de Gan y sanó uno de ellos, luego recibió 1PD de Demris (el ataque era de 2, pero redujo uno). Acaba de gastar su reducción de proyectiles, de modo que los ataques de proyectil harán daño completo esta ronda.

PD: 5/8


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Demris ha usado una carga de Tomo Gélido

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Aecio
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Re: [Libre] Actos heroicos

Mensajepor Aecio » 15 Dic 2016, 13:16

La distracción surte efecto, el bicho ahora solo tiene ojos para Aecio… sin duda un resultado precipitado. Por suerte los aliados llegan rápido, ¿quién dice que jugar con amigos es malo?, en el peor de los casos significa más opciones culinarias para el bicho enorme. Con todo dispuesto comienzan los ataques.

¡Esa cosa es jodidamente dura!

Hacen poco daño pero todo ataque es acumulativo, al final si lo inundan de heridas caerá. El arquero mueve ficha disparando proyectiles en masa, tristemente apenas logra avance. Parece que el daño a distancia tiene poca efectividad contra la mole, solo resta esperar que el daño físico sea más efectivo.

Gan hace su jugada, utiliza una extraña arma de energía para atacar. Se trata de magia aunque parece bastante efectiva, a simple vista es casi palpable el daño causado. Si los trucos arcanos les salvan el trasero Aecio será el primero en aplaudir, tampoco es un inquisidor amargado.

Finalmente el último integrante se incorpora, hablamos del mocoso. Dicho personaje manipula un extraño libro viejo y lanza cierto proyectil de hielo, en primer lugar parece inefectivo pero la metralla termina hiriendo al monstruo. Nada mal para alguien que paso los primeros instantes llorando por su vida, es bueno ver que supero sus miedos.

Con todos en preparación la iniciativa es del joven aprendiz, ya era hora. Decide avanzar de frente notando que es el área más descubierta, prepara un golpe regular y lanza su tajo. Desgraciadamente el bicho responde rápido, le hace volar causándole una herida contundente.


“Jadeo” ¡Mierda!

Se aleja para recuperarse, la herida que carga ahora le debilita. Por suerte el bicho informe solo tiene un objetivo en mente, el perro de dos metros… tal vez es atracción animal. Al menos dicho “blanco con pelo” parece saber cuidarse bien, no es que sea un gato lleno de vidas pero algo es algo.

La máquina de piedra que tienen al frente es fuerte y dura pero algo obra en su contra, la propia naturaleza corporal. Su lentitud le cobra factura, contra enemigos agiles juega con desventaja. Eso sin mencionar que al verse en inferioridad numérica tiene las de perder… al menos en este caso específico que se enfrenta contra gente capaz.

Aecio pasa a revisar su cuerpo ahora que tiene un respiro, ese manotazo hostil le dio directamente en el torso, le duelen las costillas. Afortunadamente fue más reacción que ataque real, si hubiera atinado la cabeza ya no estaría aquí. No es agradable resultar herido pero todavía le quedan algunos trucos, puede soportar más golpes antes de caer.


Falta “Tos con dolor” poco chicos.


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Flynn Tale

Re: [Libre] Actos heroicos

Mensajepor Flynn Tale » 15 Dic 2016, 15:32

Liberó la flecha, la firme vara con punta de metal se deslizó a través aire y se clavó firmemente en la carne blanda del animal, en mitad del pecho, no obstante, lejos de hacerle daño, el trol se giró en dirección al árbol en el que el arquero estaba subido y, ignorando por unos instantes a Flynn, gruñó con todas sus fuerzas.

Pues lo ha resistido al final – Masculló a la vez que se esforzaba por mantener el equilibro en la fina rama del árbol; Su frase lapidaria había sido tan efectiva como la flecha que acababa de lanzar. Estaba siendo cuanto menos, inútil, debería de pensar en adquirir flechas de mejor calidad, o dedicarse a otra cosa, siempre le había interesado la panadería.

Saltando de nuevo a tierra firme, evitando una de las piedras que la mole de roca le lanzó aprovechando un descuido de Aecio, comprobó como Gan, haciendo uso de su alabarda luminosa hacia un grueso tajo en la piel del animal, uno que comenzaba a humear con fuerza.

Silbando, asombrado antes las habilidades del lobo, colocó una nueva flecha en su arco – Voy a tener que esforzarme más que esto… – Sonrió, apuntando directamente de nuevo al animal – Muéstrate para mi guapetón, deja que te vea – Tensó el arco, ¿Debería de usar una flecha con veneno? Solo tenía tres, no podía desperdiciarlas, respiró hondo y entrecerró los ojos, solo tenía que apuntar bien.

Mientras repetía el mismo curso de acción que hasta hacía unos instantes, Demris, haciendo acopio de toda la valentía que tenía en su pequeño cuerpo y, que, por su nuevo aspecto, no parecía ser poca, hizo aparecer un bloque de lo que parecía ser hielo frente a él, tras tocar las páginas de lo que parecía ser un libro.

Había visto a muchos usuarios de magia arcana en sus viajes, pero ninguno de ellos de tan corta edad, el proyectil helado voló con más intensidad que una de sus flechas y, aunque el manchado trató de protegerse, el ataque del rubio terminó alojado en mitad del pecho de la criatura, que gimió dolorida – ¡Digno de un héroe muchacho! – Liberó otra flecha, esta se hundió en la carne, junto al bloque de hielo de Demris. - ¡Bien hecho! – Le palpitaba el corazón con fuerza, no pudo evitar dejar escapar una carcajada, por cosas como aquella había abandonado la seguridad de la caravana, la gente le tomaba por un completo idiota la mayor parte de las veces, pero estaba ayudando a las granjas del lugar luchando contra aquellos monstruos, se sentía más vivo que nunca.

Aecio seguía enfrascado en mitad del combate, aun cuando el monstruo había cambiado de objetivo primario el guerrero imperial se negaba a dejarle tranquilo, el muchacho era ágil, casi felino, la bestia apenas podía alcanzarle, o al menos eso pensaba el arquero.

- ¡Cuidado! – El manchado era lo suficientemente inteligente, o quizás voluminoso, como para contratacar con fuerza en apenas unos segundos, Aecio voló un par de metros cayendo a escasos metros de dónde se encontraba gimiendo dolorido, visiblemente magullado.

Frunció el ceño y se giró de nuevo hacía el animal, al menos Aecio se había encargado de herir a aquella cosa, tenía que admitir que tenía una mezcla de agallas y talento que no podía sino elogiar - ¡Eres todo un Drecario! – Exclamó, sin perder el sentido del humor, tratando de animarle.

Mientras se posicionaba de nuevo, el trol descartó a Aecio como una amenaza principal y volvió a centrarse en Gan, quien probablemente era más peligroso para la bestia, cosa que no le extrañaba si tenía en cuenta que era quien más daño parecía haberle hecho.

Antes de que el trol alcanzase a su compañero, dejó escapar otro dardo a una velocidad que pocas veces podía presumir de alcanzar, la saeta acabó esta vez en uno de los ojos del trol, que sacudió la cabeza, tratando de sacar la flecha de su nuevo hogar – ¡Eso sí que te ha dolido! ¿¡No es verdad?! – Dijo a la vez que volvía a imitar la acción que acababa de hacer segundos atrás, atacando el otro ojo de la criatura, la cual, cegada completamente, comenzó a enarbolar los brazos tratando de acabar con cualquier cosa que estuviese en su radio de alcance.

Seguía siendo poderosa, y estaba encolerizada, pero también era lenta y torpe, y como colofón, ahora no veía nada, sonrió.

Tensó el arco lo máximo que pudo, se había gastado todos sus ahorros, todo el dinero que su familia le había proporcionado en aquel arco, básicamente vivía como un vagabundo y dormía a la intemperie por su culpa, pero iba a sacarle provecho. - ¡Resiste esto! – Gritó, sabía que ni aun cargando su disparo todo lo posible atravesaría la dura piel del manchado, por eso tenía que acertar en un sitio en el cual ya lo hubiesen hecho antes.

La flecha se hundió en el corte humeante que Gan había hecho con su lanza añil, y aquel sí que pareció hacerle efecto, un sonoro alarido indicó que, aunque estaba a punto de caer fuera de combate, aquella cosa se negaba a morir.

- ¡Venga ya! ¡Tienes que estar de broma! – Había sido momento un tanto anticlimático para él, no podía negar que pensaba que aquel último ataque tendría que haber matado al trol, buscó otra flecha en el carcaj, dispuesto a acabar el trabajo, no obstante, una piedra del tamaño de su cabeza le obligó a retroceder.

Mientras rodaba por el suelo, una parte su ser trataba de adivinar como el manchado, ahora cegado, había podido encontrar su posición con tal facilidad, no podía hacer gran cosa desde donde se encontraba.


  • tiroletal
  • Acción
  • posturacorrecta,arcoreforzado,tiroenvenenado,desafortunado
  • Mano
  • ninguna
  • Heridas

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Gan
Moderador Global

Re: [Libre] Actos heroicos

Mensajepor Gan » 19 Ene 2017, 15:03

Me agache, evitando por poco otro manotazo de aquel ser. La rafaga de ataques parecia no haber hecho mella en su dura proteccion, pero mi lanza había llegado a debilitarlo. El hierro y acero solian funcionar contra casi todo, pero los Manchados parecian ser vulnerables contra las armas espirituales. Un recordatorio mas de mi objetivo. No debía enfrentarme a bandidos, participar en guerras o intruir en la politica de los humanos: mi batalla era contra esos seres. Era el único que podia destruirlos.

O eso creia. Una estaca de hielo impacto contra el animal, perforando su pecho. Magia arcana. El ligero alivio que senti por el impacto desapareció en cuanto el monstruo rugió de nuevo, con aún más fiereza. Aunque consiguió contraatacar, el asalto de mis compañeros continuó hostigandole: una flecha se enterró en la herida que le había provocado. Su piel no podría protegerlo ahí, pero el golpe no lo mataría. No, tenía que esforzarme más.

Sujeté la alabarda con mi mano derecha, esperando al momento oportuno. Si fallaba, el riesgo era demasiado alto. Por suerte, la criatura empezaba a volverse predecible: tan solo lanzaba rocas contra presas lejanas, y potentes manotazos a todo el que estuviese cerca. De alguna forma, parecía tener la inteligencia suficiente como para entender lo que era un arquero, y empezó a centrar sus ataques en Flynn. Justo cuando se dirigió a otra de las pesadas rocas que tanto le apasionaban, vi mi oportunidad. Alcé mi arma por encima de mi hombro, y la arrojé.

  • lanzar
  • Acción
  • espirituanimal,fuerte,armaespiritual,desafortunado
  • Mano
  • ninguna
  • Heridas


El sonido fue estremecedor. Jamás podía olvidarlo. El mismo sonido de un objeto afilado, desgarrando piel y enterrandose en la carne de una víctima que no viviría para contarlo. El gruñido agonizante del trol, al notar el arma clavada en su cabeza. Y el sonido de la mole al caer, acompañada por el siseo del arma, que quemaba y derretía la corrupción que tocaba. Era curioso. Con animales corruptos y personas Manchadas, siempre sentía algo de pesar. Tal vez por no poder haber encontrado otra manera de ayudarlos. Pero contra esa criatura, tan ajena y extraña... no sentía nada. Tal vez era porque no conocía su especie en forma normal. O tal vez por la apariencia abominable que poseía.

Fuera como fuese, cualquier animal se merecía su descanso. Pero los vivos tenían prioridad sobre los muertos.

-¿Estais todos bien?- pregunté, mirando a mis acompañantes uno por uno. Flynn no parecía haber recibido daños, y el más joven del grupo no mostraba tener ninguna herida, a pesar del pánico inicial. Por otra parte, el Drecario había recibido un fuerte golpe en el pecho. -Deberíamos descansar un segundo. Tal vez planificar el resto de la subida. Es probable que haya más peligros en el camino.- comenté. -Buen tiro, Flynn.- sonreí. La estaca de hielo del chico tampoco había estado mal. Me recordaba a las pequeñas exhibiciones de magia de la academia en Kalorei cada vez que dos magos se enfrentaban por cualquier tontería.

Me acerqué al cadaver del Manchado y me arrodillé, murmurando una plegaria por el animal que había sido antes, y pidiendo que su Eco simplemente volviese a su plano. Nunca había recibido respuesta de un Eco corrompido, pero eso no significaba que no pudiesen entenderme.

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Demris

Re: [Libre] Actos heroicos

Mensajepor Demris » 21 Ene 2017, 22:27

La situación estaba en su clímax y todo el mundo luchaba valientemente, tanto que por un momento Demris se sintió como uno de los héroes de las historias, peleando junto a sus camaradas contra un monstruo asesino, cada uno poniendo de su parte según sus habilidades. Su ataque había surtido efecto y hasta le habían felicitado por ello. La criatura acabó muerta en un cruento espectáculo.

El chico se acercó con cuidado, nuevamente un poco temeroso, pero al mismo tiempo curioso. Todo parecía indicar que esa cosa había muerto, pero era mejor estar seguro. Tomó una piedra, la más grande que consideró que podría manipular, y se acercó a la cabeza del trol. Impactó el horrendo rostro una... y otra... y otra... y otra... y otra vez, hasta convencerse de que de verdad había muerto y hasta que su propia muñeca le dolió, entonces volvió con sus compañeros, que parecían dispuestos a reagruparse y ordenarse.

Fue entonces que notó que el guerrero imberbe había resultado lastimado por el combate. Un golpe directo a su caja toráxica podía ser peligroso, especialmente de la mano de una criatura como aquella.

No te preocupes, aquí tienes a un sanador —dijo entonces con orgullo.

Se acercó y acercó una mano sobre las costillas, dejando que sus habilidades psíquicas se comunicaran con las energías psíquicas de su aliado. La magia psíquica no permitía leer directamente la mente de las personas, pero sí absorber cosas de ellas, incluyendo sensaciones, por lo que Demris pudo sentir el dolor del golpe, aunque fuese de una manera difusa e imprecisa.

Vale, no parece ser mucho, creo que puedo sanarlo —agregó —, está vez no fallaré.

Tras decir estas palabras se percató de que con ella reconocía que no era precisamente un experto en esas artes, por lo que ofrece una sonrisa claramente fingida a Aecio.

Bueno... a veces las cosas no salen del todo bien... pero estoy seguro de que esta vez lo haré bien —insiste.

En ese entonces Demris no comprendía a cabalidad que sus habilidades sanadoras dependían de sus emociones y sentimientos, pero para suerte del Drecario estaba en un perfecto ánimo en ese momento. Después de todo, no era cosa de todos los días acabar con una criatura tan temible, o en otras palabras, hacer cosas de héroes.

Se concentró y dejó que sus energías fueran emitidas a través de su palma para conferir a su aliado la sanación de sus heridas, tras lo cual comenta:

¿Cuál es el plan?

  • restauracion
  • Acción
  • pequeno,hipnotismo,aliviopsiquico,reflexion
  • Mano
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Aecio
Moderador Global

Re: [Libre] Actos heroicos

Mensajepor Aecio » 23 Ene 2017, 12:04

Es el fin de toda razón, cada personaje intenta lastimar de alguna forma al bicho enorme, ya sea con flechas, magia, espadas o lanzas destellantes. No cabe duda que el hostil acumula un gran número de heridas, solo falta esperar que su cuerpo corrupto colapse totalmente… algo que está tomando más tiempo de lo esperado.

Molesto animal, ¿¡Cuánto más piensas durar!?

Dice frustrado, por suerte la cadena de acontecimientos se vuelve favorable. Esa cosa finalmente recibe el golpe de gracia, cortesía del perro humanoide. Nada mal aunque el afortunado sigue siendo jodidamente feo, algunas cosas no pueden cambiar. Aecio relaja su postura mientras clava los ojos en el cadáver enemigo, todo parece indicar que no se levantara esta vez.

Nada mal chicos “tos con dolor” buen trabajo.

Menuda criatura, bastante dura. Es una suerte que escalara un grupo grande, en caso contrario todo pudo haber terminado muy mal. Resulta bastante irónico que no se tratara del objetivo principal, aún tienen trabajo por hacer. Si la montaña guarda tales cosas como abreboca conviene tener extremo cuidado, quien sabe que otros monstruos languidecen cerca.

Y pensar que solo fue la introducción… está muerto enano.

De repente Demris se acerca luego de "jugar" un poco, revela con escaza modestia que posee habilidades curativas. El Manus Regis le mira con ironía, le cae como anillo al dedo. Por un momento duda de su pequeño colega pero al final asiente, dicho personaje ha demostrado su valía. Quien diría que los magos vienen en tamaño bolsillo, demasiado poder en un empaque tan pequeño.

Adelante chico.

Finaliza con una sonrisa, conviene darle confianza. Pronto experimenta una sensación agradable en su torso, no puede identificar de qué se trata pero le gusta. El dolor comienza a desaparecer y es suplantado por buenas manifestaciones, todo indica que su colega enano tiene muchos trucos bajo la manga, es útil tener gente con sus dones en un grupo de aventureros… ¿o tal vez no?

¿¡Que!?

Expresa por la nueva información que recibe, al parecer no siempre resulta satisfactoria la sanación. Mantiene ese rostro de incertidumbre un tiempo pero al final lo disuelve, esta vez sale bien. Cuando todo termina el joven guerrero le alborota el cabello a su compañero, una manera de agradecer el no tener que subir con un dolor punzante.

Buen trabajo peque, conviene tenerte cerca.

El niño pregunta por un plan, un movimiento listo. Aún tienen una misión que cumplir, matar al bicho volador que aterroriza las granjas. Destruyeron a un manchado bastante peligroso pero no era el indicado, solo les queda seguir subiendo y esperar que no salten más cosas duras. Más le vale al granjero hablar muy bien del desempeño mostrado por Aecio, es la única paga que solicito.

¿No es obvio?, seguir subiendo hasta eliminar al pajarraco.

  • ninguna
  • Acción
  • ataquecritico,empujar,esfuerzolimite,inexperto
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