[Libre] Actos heroicos

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Demris

[Libre] Actos heroicos

Mensajepor Demris » 11 Dic 2016, 11:54

Tipo de reputación: Talento


Demris se estiró cuanto pudo para sacarse la pereza, disfrutando de la brisa en el rostro. Las mañanas podían ser muy heladas tan cerca de las montañas, como si el aire frío bajara por las noches a los valles a descansar y antes del amanecer comenzara a levantarse para volver a su trono en las alturas. El chico sabía que aquello era sólo temporal, en un par de horas el sol, que estaba pronto a asomarse por el horizonte en ese instante, quemaría los caminos y volvería el peregrinar nuevamente un infierno.

Cómo deseaba tener un caballo en ese instante. Una caravana le había ayudado desde las cercanías de Cesenir a cambio de servicios curativos. Él en realidad quería llegar a Sanctuarium, pero la caravana iba con destino a Riveria y había oído que el camino desde allí era más fácil. Al menos allí sí había un camino oficial mantenido por las arcas reales. Ir directo desde Cesenir, la ciudad de los bandidos, no siempre era la mejor de las ideas. Por supuesto, las cosas habían acabado mal cuando sanó a alguien y, en vez de quedar mejor, el pobre sujeto había terminado con peores heridas. No ayudaba el hecho de que aquel sujeto fuera el líder de la caravana. Debía trabajar más en sus habilidades.

Sacó un trozo de carne seca y salada y la humedeció en su boca. Al menos los de la caravana le habían dejado unas provisiones, ¿o era que se las había robado?, dependía de cómo se interpretase. Ellos le habían permitido tomar comida y él, cuando se fue, tomó una buena cantidad sin decirle a nadie.

Terminó de guardar sus cosas y se puso en camino. Era mejor aprovechar la frescura matinal, esa que le recordaba vagamente su tierra natal. Odiaba el calor que podía alcanzar el continente.

No alcanzó a caminar demasiado cuando una voz le llamó la atención. Al principio era tenue, pero pronto se fue haciendo más clara, a medida que se acercaba. ¿Qué hacía una persona por allí? por lo que recordaba no estaba cerca de ninguna villa, aunque caminar entre tanto árbol bien podía hacer que uno simplemente no viera lo que estaba a un tiro de piedra más allá.

Cuando finalmente llegó cerca del sujeto distinguió bien el mensaje.

Alguien, algún aventurero, algún soldado, necesito ayuda— repetía de tanto en tanto, sin muchas ganas. No era difícil sospechar que no era el primer día que se acercaba al camino para repetir la misma solicitud.

Al principio, cuando el hombre se percató de que alguien se acercaba, su rostro se llenó de ilusión, pero fue una experiencia breve, que pronto fue reemplazada por una expresión de tedio y desilusión. Resultaba evidente que el sujeto no esperaba precisamente un niño para solucionar sus problemas.

¿Qué necesita, buen hombre? —inquirió el chico.

Bah, llevo una semana esperando a algún aventurero por el camino, pero los pocos viajeros que pasan sólo están apresurados por llegar a Riveria —contestó.

Está de suerte, yo soy un héroe —agregó Demris, mostrando una orgullosa sonrisa y tratando de inflar el pecho para verse más grande.

Ya... dime héroe, ¿cuántas hazañas heroicas has logrado?.

El rostro del hombre tenía una pequeña sonrisa burlesca. Dentro de todo, bromear con un niño podía ser un mejor prospecto que estar a solas en un camino sin tránsito, pidiendo ayuda a los árboles.

Pues... algunas, no muchas... depende... bueno, no soy un héroe aún, pero lo seré.

Demris se preguntó por unos instantes si los asaltos con la banda contaban como heroicos, pero pronto concluyó que no era precisamente el tipo de cosas por las que preguntaba el sujeto.

Bien, futuro héroe, tu primer acto heroico será quedarte junto al camino y avisarme si ves a alguien pasar. Yo voy a estar... por allí —indicó el hombre—. Si logras tu misión te premiaré con un plato de comida en mi casa. ¿Trato?.

El chico se encogió de hombros y luego asintió.

Trato.

Formado el acuerdo, el hombre caminó hasta sentarse bajo un árbol, mientras Demris se quedó de pie junto al camino. No sabía realmente cómo se supone que iba a encontrar a alguien, así que simplemente gritó:

¿Hay alguien allí?

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Aecio
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Re: [Libre] Actos heroicos

Mensajepor Aecio » 11 Dic 2016, 12:31

Algunas pruebas de los Manus Regis se limitan a patrullas externas en zonas peligrosas, básicamente mandan a los novatos a probar el peligro. Algo que resulta impensable en el ejército regular es bastante común para ellos, después de todo una fuerza especial debe caracterizarse por su destreza.

Existen dos tipos de misiones, solitarias y en grupo. Todos concuerdan que la primera es mejor por una sencilla razón, puedes hacer de vago sin supervisión. No es el deber ser pero incluso el más condecorado soldado tiende a aprovechar buenas oportunidades de ocio, simple naturaleza humana.

Las pruebas de supervivencia finales son un caso aparte, allí no hay tiempo para siestas. Afortunadamente aún falta para eso, quizás un año o un poco más. Sea como sea este es un patrullaje de rutina llevado a cabo por Aecio, su misión es eliminar indeseables en territorio moderadamente salvaje.


Tal parece que alguien se me adelanto…

Lleva dos horas revisando un área específica y no ha saltado nada con intenciones hostiles, debe estar haciendo algo mal. Afuera de las ciudades existen muchos peligros, no es necesario recorrer mucho terreno para verse envuelto en algo desagradable, especialmente cuando viajas completamente solo.

En fin, media hora más y vuelvo a Riveria, le contare una historia épica al comandante para que me deje en paz.

Todos los Manus Regis son valientes y hábiles pero saben inventar buenas tramas, de nada sirve terminar un relato en diez minutos. Dicha habilidad tiene otros usos, consigue tragos gratis y si estas de suerte el beso de alguna señorita… algunas personas muy habilidosas pueden ganar dinero pero ese don es difícil de aprender.

Que rayos…

De repente una visión rara aparece a la distancia, cierto niño de rostro particular, parece un pez fuera del agua. No es común ver enanos solos tan lejos de los poblados, sin duda debe venir acompañado, eso o está perdido. Aecio suspira con resignación, no es la clase de reto que deseaba encontrarse.

Hola joven, es un lugar algo raro para pasear ¿no lo crees?

Dice cuando ya está a poca distancia, no es recomendable gritar en los bosques. Para vagar solo por un camino alejado se debe ser muy habilidoso o muy tonto… parece obvia la respuesta en este caso. A menos que el niño sea miembro de alguna sociedad guerrera secreta se llevara un buen sermón.

Tienes varios kilos de carne encima, lo mejor será volver a casa con todos ellos.

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Demris

Re: [Libre] Actos heroicos

Mensajepor Demris » 11 Dic 2016, 14:48

Al principio la tarea resultaba evidentemente simple, así que no requería mayores complicaciones, pero a medida que fueron pasando los minutos se hizo evidente que tendría un gran problema asociado... el aburrimiento.

Una cosa era caminar solo por los bosques, que ya de por si no era algo muy entretenido, pero al menos los escenarios iban cambiando, de tanto en tanto tenías algún desafío que superar, un obstáculo, algún animal que te miraba con recelo... pero otra cosa muy distinta era estar parado a un lado del camino haciendo absolutamente nada.

El chico miró al hombre y, por supuesto, se había echado a dormir una siesta. ¡Una siesta!, ¡apenas había amanecido y el hombre se echaba a dormir!. Se dirigió hacia él con la intención clara de despertarlo. Ya se le ocurriría alguna pregunta estúpida que hacerle para justificar el hecho, pero no iba a ser el único aburriéndose como ostra en la playa. Fue entonces que escuchó a una persona por fin aparecer, debiendo abandonar de momento sus planes.

Miró al recién llegado y por unos instantes ignoró sus palabras, limitándose a mirarlo por todos lados como si fuera un objeto, alguna especie de estatua o animal extraño. Estaba revisando si el sujeto podría servir para una misión heroica, aunque ahora que lo pensaba ni siquiera sabía qué tipo de misión era lo que tenía el hombre en mente, así que se encogió de hombros.

Pareces un poco joven y francamente esperaba alguien con más músculos, pero llevas cosas de soldado, supongo que servirás —le dijo en tono descuidado— ven, no soy yo el que necesita ayuda, es ese de ahí.

Apuntó al hombre que antes tomaba una siesta, pero que ahora con el ruido despertaba, estirándose en un fuerte bostezo.

Más vale que me hayas despertado por una buena razón, crío —comentó el hombre, pero luego se percató de la presencia del joven soldado y se puso de pie de inmediato.

Demris miró con algo de extrañeza, las personas que había conocido no solían mostrar esa formalidad con los otros, fuera quien fuera, aunque si hacía memoria tenía alguna que otra imagen de Don Rupert siendo adulador con los guardias de la ciudad. Este hombre comenzaba a comportarse de la misma manera.

Oh, disculpe señor soldado, este niño no es mío, seguro ni siquiera tiene buenos modales —dijo corriendo con una mano a Demris —, ahora, debo agradecer a los 4 por traerlo a este humilde rincón del mundo, donde los pobres como yo debemos pasar por tanto sufrimiento y aún así pagamos nuestros impuestos al rey.

El sujeto apuntó en una dirección donde Demris sólo veía árboles,

Más allá, detrás de esa loma, se encuentra mi humilde granja y otras tres más, pero no es del cultivo que sobrevivo. Mi señor feudal tiene a bien que nosotros, sus humildes súbditos, cuidemos de sus animales. No tenemos permitido sacrificarlos, pero recibimos dinero y permiso para tener nuestros hogares en sus tierras a cambio del trabajo. El problema está en que desde hace unas semanas han comenzado a desaparecer unas ovejas. Al principio fue una sola y pensé que sería algún lobo, pero cuando se empezó a repetir comencé a vigilar por las noches. Lo que vi fue... horrible. Una noche vino una cosa horrible, como estaba muy oscuro no se muy bien qué era, pero me pareció como un monstruo alado. Esa cosa tomó una de mis ovejas y se echó a volar. Sí, a volar, lo juro, no había bebido nada, lo juro. Si ese... monstruo... sigue robando ovejas mi señor feudal se enfurecerá mucho.

El hombre detuvo su relato unos momentos para indicar un cerro cercano muy rocoso.

Allí. Estoy seguro que esa cosa llevó la oveja hasta allí. Estaba oscuro, pero estoy seguro que se queda allí... incluso he escuchado ruidos extraños desde ese lugar... creo. Sólo los dioses saben qué horrores habrá... oh, pero no se preocupe, buen soldado, estoy seguro que usted es más que capaz de hacer frente a cualquier amenaza, luce tan fuerte y valiente... y... listo, sí, muy listo y fuerte, seguro para usted esa cosa no será nada.
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Aecio
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Re: [Libre] Actos heroicos

Mensajepor Aecio » 11 Dic 2016, 15:32

El niño pega una mirada calculadora antes de hablar, sus palabras no resultan nada agradables tampoco. ¿Muy joven?, alguien necesita un espejo doble rápido. Lo de la masa muscular es la gota que colma el vaso, no se necesita ser un bárbaro para saber luchar. Aecio se dispone a restregarle el puño en la cabeza al enano a modo de lección pero no tiene oportunidad, viene acompañado.

Los músculos esta sobrevalorados mocosin.

Dice con ironía, el niño que tiene en frente es tan molesto como su hermano… una constante en los chicos sin duda. El aprendiz termina siendo guiado hasta la cabeza del grupo alterno, un viejo con cara de sueño. Dicho personaje menosprecia un poco a su joven colega, sin duda dice algunas verdades.

Ya me di cuenta.

Expresa con cierta sonrisa mientras observa al enano, luego desiste y escucha atentamente el relato. Los aduladores son apreciados por la nobleza pero un individuo común no los encuentra tan agradables, el joven guerrero prefiere noticias directas a cualquier vuelta política, por eso encaja tan bien en los Manus Regis.

Vale…

Luego de una serie enorme de palabras innecesarias la información llega, un bicho volador se está comiendo el ganado… ¿era tan difícil resumir?, claro que no. Dejando los tecnicismos de lado parece una gesta lo suficientemente importante como para ser tomada en cuenta por el mando, los bichos voladores tienen bono de dificultad.

Bueno, tal parece que debo salvar el día, cuide del mocoso mientras me encargo.

Para derrotar a una bestia alada es necesario pillarle en tierra, atacarle por la espalda o dañar su capacidad voladora. Cuando pierden el potencial aéreo son fáciles de neutralizar, viven para combatir de una forma muy distinta. El camino a tomar resulta obvio, adentrarse en la guarida y cortarle un ala.

Si yo fuera ustedes invertiría un poco en armas, hasta un niño puede manejar un mosquete o una ballesta.

Siempre existe la posibilidad de que el bicho se ponga alerta y emprenda vuelo, algo demasiado desventajoso si tenemos en cuenta los talentos de Aecio. En ese caso solo existen dos formas de matarlo, con ataques a distancia o jugando al numerito del torero cuando se lance en picada… jodidos bichos.

¿Dónde hay apoyo cuando lo necesitas…?

Murmura mientras prepara el equipo, cuando termine emprenderá la marcha. Si las indicaciones del anciano son acertadas puede llegar en quince minutos, subir será molesto pero tiene buena condición física. Suspira una última vez antes de iniciar la “gloriosa gesta”, pronto da el primer paso.

Volveré rápido, tengan cuidado.

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Flynn Tale

Re: [Libre] Actos heroicos

Mensajepor Flynn Tale » 11 Dic 2016, 20:33

Los caminos eran su hogar, no podía estar perdido, aquello era una simple casualidad, era impensable que no subiese el lugar en el que se encontraba, imposible, diría incluso.

Muy a su pesar, no estaba en un camino; un extenso y frondoso bosque se extendía a su alrededor, tan profundo que llevaba semanas atrapado en su interior, tan fértil que las copas de la foresta, en muchas ocasiones, tapaban la luz del sol.

Repasó por quinta vez el grueso tronco del árbol que tenía frente a él, estaba seguro que le sonaba de algo. – No… - Susurró - ¿O sí? – Se acercó al árbol y se atusó la barba, para justo después palpar la corteza del mismo, siempre con la misma expresión en su rostro – A ti te conozco… creo - Se separó del roble y se cruzó de brazos, frunciendo el ceño mientras lo hacía ¿Era posible que hubiese pasado ya por aquel punto antes?

Negó con la cabeza, sí, aquel árbol era extrañamente similar a uno que había visto catorce veces ya, pero solo era una coincidencia absurda, es decir, a sus ojos, todos los árboles eran iguales, marrones con hojas verdes, seguro que iba en la dirección correcta.

Asegurándose de que llevaba toda su indumentaria consigo, la cual se reducía a su preciado arco y una capa color verde moho, continúo avanzando a través de la espesura.

Hacía meses que había abandonado Sanctuarium, estaba en otro de sus viajes sin rumbo por Tahiel, una vez en Riveria marcharía hacía Mistar y allí, después de atiborrarse con toda la comida local que estuviese a su alcance, trataría de entrar en la biblioteca de la ciudad, no estaba seguro si tenían una, pero seguro que, como mínimo, alguien podría contarle leyendas de legendarios duelistas del clan Mistarel, de sus increíbles habilidades como espadachines.

Asintió para sí, un extraño sentimiento de emoción invadía su cuerpo cada vez que pensaba en la inmensa biblioteca a su disposición, repleta de historias increíbles, de leyendas, y estaba seguro de que le dejarían entrar ¿Por qué no iban a hacerlo? Solo quería leer, y tomar prestado algunos libros, estaba seguro de que los dueños del saber comprendían lo importante que es dejar que todos accedieran a él, incluso alguien como él.

Se detuvo en seco cuando, en la linde de su visión, un garabato ocre captó su atención. Apartó sus futuros planes de su cabeza y miró al imponente árbol que se alzaba ante él, cruzándose de brazos enarcó una ceja – A ti te conozco… creo – Dijo para sí, quedándose completamente en silencio justo después, cuando descubrió que había visto a aquella planta por decimosexta vez.

Blasfemando un par de incoherencias léxicas con toda la fuerza que sus pulmones le permitían pateó el tocón que, llegados a aquel punto, podía comenzar a considerar un amigo íntimo - ¡Voy a salir de aquí bichos del bosque! ¡¿Me oís!? – Exclamó sin ceder un instante en su repentino intento por derribar la planta que se burlaba de su sentido de la orientación - ¿¡Te crees duro!? – Empujó ahora al árbol, consiguiendo exactamente el mismo resultado que con los puntapiés, momento en el cual comprendió que lo que estaba haciendo no tenía futuro alguno.

- ¡Esta bien! ¡Tú ganas bosque! ¡Malditos arboles! ¡Si ni siquiera os movéis! – Si el cabeza de familia de los Tale le escuchará decir aquellas cosas Flynn acabaría, como mínimo, sin cenar, aun a su edad, pero en aquel momento dicho hombre estaba en algún lugar dónde no podía oírle, probablemente comerciando con algún tipo de tela nueva en Zinvanar, lo suficientemente lejos como para que el castaño pudiese explotar por culpa de la frustración sin que nadie le molestase. - ¡Bueno vale! – Tras varios minutos más en los que exponía por que las plantas nunca iban a poder moverse decidió quedarse en silencio, el sonido del bosque volvió a la normalidad, la suave brisa solo rota por el canto de los pájaros era lo único audible - Me he pasado, lo siento. – Dijo ahora en voz más baja, sentándose frente al roble, cerrando los ojos. – Perdón guardianes de los bosques, la naturaleza es sagrada y… lo que sigue – Se volvió a levantar rascándose la parte trasera de la cabeza - ¿Por qué no me aprendí los rezos? – Suspiró, la sangre de su clan le hacía ser ligeramente temeroso hacía los guardianes de los bosques, era algo que no podía evitar, había crecido oyendo historias de lo implacables que podían llegar a ser, de cómo abatían sin miramientos a todo aquel que decidiese ser irrespetuoso con los bosques, con las tradiciones Zindos. Aun así, le encantaban, eran tan impresionantes como los héroes de sus leyendas, al menos en cuanto a habilidades se refería.

- Entonces iré… - Dio varias vueltas sobre sí mismo rápidamente, deteniéndose en el instante en el que estuvo a punto de caerse – Por ahí – Dijo inmediatamente, señalando hacía el primer claro entre dos arbustos que vislumbró.

Después de ajustarse la capa y comprobar su carcaj, comenzó a caminar en línea recta, saltando sobre arbustos de ser necesario, su honor, o lo que le quedaba de él, estaba en juego, no iba a volver a acabar frente al mismo roble.

Tras varias decenas de minuto de caminata llegó, finalmente, a un camino, apenas a media hora a pie desde el lugar dónde llevaba pasando la noche casi una semana - ¡Civilización! – Proclamó alzando los brazos al mismo tiempo que salía de entre la arboleda - ¡Chúpate esa bosque! – Dijo ahora haciendo un pequeño baile, victorioso, en mitad de la calzada, algo que tuvo que detener, pues no tardó en descubrir que no estaba solo, un niño de cabellos dorados y un muchacho no mucho más joven que él estaba a escasos metros de la apertura desde la cual él acababa de salir, ambos parecían estar acompañando a un tercer hombre que, a ojos de Flynn, tenía aspecto de tener problemas.

- ¡Buenos días! – Miró al sol ¿Qué hora era? Se encogió de hombros desechando el corregir su saludo y sonrió a los presentes - ¿Para qué lado es Riveria? – Preguntó entonces señalando a las dos únicas direcciones posibles que dicho camino proporcionaba.

Aguardó unos instantes a la respuesta de los presentes y ensanchó su sonrisa cuando comprobó como el joven de cabellos oscuros, el que llevaba indumentaria de soldado, revisaba sus armas ¿Se estaba preparando para algo?

- ¿Vais a hacer algo interesante? ¿Necesitáis ayuda? – Preguntó de buen humor acercándose al grupo.


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Gan
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Re: [Libre] Actos heroicos

Mensajepor Gan » 12 Dic 2016, 09:26

Acaricié la superficie del agua con mi mano, sumergiéndola momentáneamente y sintiendo la ligera fuerza que la tranquila corriente ejercía. Sonreí, satisfecho, al notar que la temperatura era aún mejor de la que imaginaba: a pesar de todo, el agua no estaba en absoluto gélida, tal y como esperaba. Después de todo, solo recordaba aquel río de Kalorei, y con el clima de aquella zona, bañarse era como ir pidiendo una pulmonía.

Aunque sentí el deseo de pasar la mañana en el agua, sabía que no era buena idea. No tenía nada con lo que secarme, y esperar a que el sol y el viento lo hiciesen no era una opción: con mi pelaje, aquello podía llevar horas. No obstante, me senté en la orilla y metí mis pies en el agua.

Era extraño. El ruido y el movimiento solían ser opuestos a la tranquilidad. Pero por algún motivo, el fluir de las aguas y el constante sonido que provocaban era relajante. Respiré hondo, tomando nota de aquel entorno. Si me asentaba en un lugar, ¿querría vivir cerca de ahí? El agua era útil: después de todo, se trataba de una fuente de suministro casi infinita, ya que podía beber del río y pescar. Si aprendía a hacerlo, claro. La idea de comer pescado por el resto de mis dias no era tan atractiva, aunque siempre podía cazar en el bosque.

Algo bajo el agua chocó contra mi pata, alarmandome. Instintivamente, las saqué del agua, observando con cuidado como el "pez" que había tocado se enganchaba en una roca y dejaba de moverse. Dicho pez, sin embargo, se trataba de un simple sombrero negro, empapado y desgarrado por varias partes. Con cuidado de no resbalarme, me acerqué a la prenda acuática y la saqué de su habitat. Le di la vuelta y lo vacié del agua y las piedras y ramas que había ido coleccionando por el camino. Era difícil de decir con seguridad, pero parecía bastante viejo. Observé lentamente la corriente desde la que bajó, como si esperase que alguien corriese persiguiendo el sombrero perdido, pero nadie vino.

Alguien había, simplemente, perdido aquella prenda en el agua. Y después de eso, no había marcha atrás: probablemente, no lo volvería a ver nunca. El agua no fluiría dos veces. Si algo caía dentro, o lo perseguías, o lo perdías para siempre.

Igual que con todo en la vida. Fruncí el ceño, frustrado, y lancé el sombrero de vuelta al agua. Habían pasado tres meses desde que empecé aquella "búsqueda" y me separé de mi compañero, y empezaba a arrepentirme. Había estado sólo la mayoría del tiempo desde entonces, pudiendo confiar únicamente en mis pensamientos, y en el Eco de vez en cuando. ¿Por qué había insistido tanto en ir por mi cuenta? Sabía que aquella campaña era cosa mía, claro, y no quería molestar al Balor'An, pero... ¿no habría sido mejor seguir con él?

No, claro que no. Esa era solo parte de la explicación. Por entretenido que fuese tener un compañero de viaje, el guerrero me habría limitado un poco. A pesar de ser un "respetado chamán", el hombre tenía más experiencia, y siempre me daba la sensación de que me trataba como a un cachorro. Gruñí, alejándome del río y recostándome sobre la hierba. No era lo mismo que con la corriente. Volvería a encontrarle en algún momento... ¿verdad? Tal vez cuando mi búsqueda terminase. Si es que alguna vez lo hacía: esos tres meses no habían sido precisamente fructíferos. Y no tenía ninguna guía sobre que buscar o donde.

Suspiré. No estaba pensando con claridad. Cerré los ojos y me concentré. No iba a usar la mezcla de hierbas para entrar en trance, pero podía percibir espíritus cerca. Animales, claro, pero daba igual. El Eco de un lobo solitario respondió a mi llamada. No podía comunicarme de forma verbal, claro, pero podía mostrar mis sentimientos sin necesidad de palabras. Dejé escapar mis dudas y temores con una exhalación. El animal lo comprendía. También él había anhelado una manada. Le llevó años encontrar una. Pero cuando lo consiguió, la felicidad que obtuvo hizo que valiese la pena.

Abrí los ojos, aliviado. No podía rendirme si apenas acababa de empezar. Me puse de rodillas y ofrecí una plegaria de agradecimiento al espíritu que me había ayudado. Pero al finalizar, un sonido hizo que mis orejas se agitasen momentáneamente. Una voz. Agudicé el oído.

-¡...Malditos arboles! ¡Si ni siquiera os movéis!- Me levanté lentamente, y me dirigí con cuidado a la dirección del sonido. Un hombre de... mi edad, probablemente, estaba blasfemando contra las plantas del bosque. Sonreí en silencio. Aquello era extrañamente cómico. ¿Se había perdido? Tras unos segundos, empezó a... disculparse. Interesante. Me sentí ligeramente culpable por escuchar a escondidas los rezos de otro espiritista. Nunca había sentido ningún espíritu proveniente de una planta, pero sabía que el naturalismo funcionaba de la misma manera que mi propia escuela. Más o menos.

¿Que hacía? ¿Decía algo? Si lo hacía, sabría que estaba escuchando. Y estaba armado: al menos, llevaba un arco. ¿Como actuaba la gente en esas situaciones? Me quedé congelado en el sitio, oculto tras algunos árboles y arbustos. Para cuando me decidí a salir de mi escondite, el humano ya había emprendido su marcha de nuevo y había desaparecido. Me maldije mentalmente por no saber tomar decisiones precipitadas. Decidí corregir mi error inmediatamente, y empecé a seguir el rastro del humano. La hierba aplastada me dio una dirección básica, y si estaba atento, aún podía escuchar el crujir de ramas, no demasiado lejos.

Finalmente, llegué hasta un camino, el mismo que me había forzado a abandonar para buscar el río. Pero estaba de suerte: el hombre estaba allí, de espaldas, charlando con un par de personas y un niño. Me acerqué lentamente, y al llegar a un par de metros, solté un potente ladrido, esperando asustar a al menos, uno de los presentes.

-Buenas. ¿Que ocurre? ¿Habéis visto algo raro?- sonreí, ladeando la cabeza.


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Demris

Re: [Libre] Actos heroicos

Mensajepor Demris » 12 Dic 2016, 12:59

No te preocupes, no puedes ser tan malo —dice a Aecio cuando éste comenta sobre la falta de apoyo, iniciando la marcha con él.

No alcanzan a avanzar prácticamente nada cuando una nueva figura aparece, probablemente salvando a Demris de la posible respuesta del soldado a su comentario. Éste hace una pregunta sobre la ubicación de Riveria y Demris apunta en una dirección estimada, pero luego comienza a dudar, inseguro de si el camino es derecho o tiene curvas y apunta en otro sentido, luego mira el sol y concluye que el norte debe estar hacia el otro lado y apunta hacia allá, pero luego concluye que es más importante seguir el camino que el punto cardinal y vuelve a apuntar hacia el primer lugar al que había apuntado.

Olvídalo, no puedes ir allá ahora, tú serás nuestro arquero. No puede ser casualidad, tenemos al guerrero, al arquero y al mago —se apuntó a sí mismo —, somos el grupo ideal para una aventura heroica.

Da una mirada a sus improvisados compañeros, poniendo atención a sus cualidades, armamentos y aspecto, pero sin mirarlos realmente como "personas". Todo parecía ir perfecto para la idea de tener una aventura como un héroe, como los héroes de los libros y las canciones.

Pensándolo bien, necesitamos a la chica. ¡No puede haber una historia de héroes sin una chica! —rasca su mentón unos instantes pensando, pero luego se encoge de hombros y apunta a Aecio —, bueno, supongo que eres lo más parecido que tenemos —indica a Flynn y se pasa la mano por la zona de la barba, luego mirando a Aecio y haciendo una señal de que allí no hay barba.

Satisfecho, toma sus escasas pertenencias y camina hacia el granjero, quien a estas alturas mostraba cara de satisfacción al tener de pronto tanta gente posiblemente de su lado. Probablemente lo que más le alegraba era no tener que pasar un día más junto al camino esperando por ayuda y volver a su rutina de siempre. Hay gente que prefiere no salirse de sus rutinas, especialmente cuando son la base de tener alimento en la barriga... y hablando de alimento...

Vas a tener que pagarme no uno, sino dos platos de comida, y no vale que sean al mismo tiempo, así que también tendrás que darme alojamiento por una noche —le dice Demris al granjero, encontrándolo lo más lógico del mundo. El hombre no parece molesto, al fin y al cabo está obteniendo ayuda con su problema y, al menos hasta el momento, nadie más ha hablado de pagos. Confía en que los aventureros luego arreglen el asunto directamente con el señor feudal —, he conseguido un guerrero, un arquero y un... —escucha un sonido que le distrae, mirando al camino —... ¿perro?

Mira con detenimiento, con un dejo más de curiosidad que asombro, pero no es que realmente no se asombre, es que simplemente no es demasiado expresivo para mostrar lo que siente. A veces puede hablar mucho, pero expresa muy poco con su rostro.

¿Alguien anda pensando mucho en perros últimamente? —pregunta casi al aire, aún inseguro de lo que ve—, a veces me pasa que cuando la gente piensa mucho en algo... pues... yo también pienso esas cosas... si alguien piensa mucho en perros... ¿sólo yo veo un perro que habla?... no, en serio, allí veo un perro... que habla.

El chico se da unos golpecitos a sí mismo en la cabeza, como tratando de forzar su mente a despejarse de pensamientos extraños.

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Aecio
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Re: [Libre] Actos heroicos

Mensajepor Aecio » 12 Dic 2016, 13:54

El niño se está ganando su muerte natural… o al menos quedarse sin cenar, nadie respeta a los adultos últimamente. Tristemente Aecio aún es considerado como un personaje joven y por eso no despierta mucho respeto, todos se burlan hasta que lo ven combatir, en ese momento cambian de perspectiva.

No voy a ser niñer…

No le dejan terminar, aparece otro sujeto. El aprendiz le mira con curiosidad, parece que el bosque no es tan grande. Otra cosa destaca en el recién llegado, su arco. Los dioses tienen formas misteriosas de ayudar, las flechas actúan perfectamente contra bichos voladores carnívoros.

No recuerdo haber visto un niño en los libros de aventura…

Es oficial, el mocoso que tiene al frente es rarito. Leer muchas historias puede alterar la manera de pensamiento, recuerda un sujeto con armadura deteriorada que quiso volverse aventurero a una avanzada edad… no término demasiado bien. En fin, seguro que con el primer corte doloroso el chiquillo desiste.

¡¡Suficiente con el enano!!

Nadie llama mujer a un Manus Regis y continua tan tranquilo, tiempo de enseñarle modales al niño. Le sujeta con relativa fuerza y restriega el puño sobre su cabeza, típica maniobra molesta que los chicos odian. Repite la acción dos minutos, luego lo suelta, lección facilitada sin ponerse demasiado violento.

Además, los niños y niñas se parecen, tú eres nuestra chica predilecta jaja.

Eventualmente la persona enana parlamenta con el granjero, cuestiones de paga. Aecio no necesita solicitar dinero por sus servicios, matar bichos raros es su trabajo hoy. Si los líderes del cuerpo especial se enteran de la acción será recompensado y lo dejaran en paz por un buen tiempo, quizás incluso consiga días libres.

Pero en el nombre de la espada del rey…

De repente aparece un perro… uno bastante peculiar. El mundo tiene bastante magia pero sigue siendo raro encontrarse un canino de dos metros erguido y que además habla, menuda imagen. El pequeño del grupo comienza a soltar incoherencias por la conmoción, Aecio estaría en el mismo estado de tener su edad.

Tranquilo niño… todos lo vemos.

El joven guerrero no es experto en la materia pero existen escuelas mágicas muy “únicas”, tuvo que memorizar contramedidas en varias clases, ni siquiera el rey es inmune a los hechiceros descarriados. La criatura hibrida puede ser un experto trasmutado o algún resultado errado de cierto conjuro.

¿Alguien más aparecerá?, esto parece la entrada del palacio ya… por cierto me llamo Aecio.

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Flynn Tale

Re: [Libre] Actos heroicos

Mensajepor Flynn Tale » 12 Dic 2016, 15:07

Con una sonora carcajada Flynn asintió conforme a las palabras del joven rubio, el muchacho se había tomado la libertad de unirle al grupo sin esperar siquiera a que Flynn aceptase ser uno más en aquella pequeña partida, no era como si le preocupase de todos modos, había sido él quien se había ofrecido a ayudar en primer lugar.

- ¡Tienes razón! ¡No hay nada como una buena historia de héroes! – Dijo enseguida al chico presa del buen humor que le atrapaba cada vez que dicho asunto salía a colación.

Por las palabras que el muchacho le dedicó al joven soldado, el autodenominado mago parecía ser conocedor de algunas de las historias que él también disfrutaba, otro motivo más para unirse a aquella expedición.

- ¿Y que se supone que vamos a hacer? ¿Cazar demonios? ¿Manchados? – Preguntó obviando el nuevo rango que el soldado se había ganado dentro del grupo, aparentemente por mantener su rostro aseado - ¿Es peligroso? – Añadió segundos después, después de que Flynn dejase al guerrero contratacar de la misma manera.

No le fue muy difícil pensar que el trabajo que acababa de aceptar no era especialmente difícil, el rubio apenas había entrado en la pubertad y estaba inmerso en aquel encargo, había sido él el que le había contratado después de todo, por lo no debía de ser nada del otro mundo, aunque, por otro lado, la armadura del guerrero, a simple vista Drecariana y de confección cuidada, parecía indicar que las cosas podrían ser más complejas de lo que parecía a simple vista, debía de ser cauto.

- ¿Entonces el… muchacho también es una chica? – Enarcó una ceja, dejándose llevar por la discusión que tenía frente a él - ¿Debería llevar falda? Puedo usar mi capa a modo de una, creo recodar que hay una leyenda así… – Por fortuna, nadie pareció escuchar aquello, por lo que se limitó a seguir a sus nuevos compañeros, anotando mentalmente el localizar alguna historia o leyenda protagonizada solo por mujeres, no podía negar que ahora sentía curiosidad. – Aunque… las faldas son bastante incomodas para pelear – Susurró para sí, inmerso en sus propios pensamientos. – …algunos soldados de Nuevo Balor las llevan, pero creo que son ceremoniales...

Se encogió de hombros y siguió debatiendo consigo mismo mientras el infante terminaba de ultimar los detalles de la misión con el hombre, pudo escuchar como pedía una noche de cama y dos platos de comida caliente por el trabajo, se cruzó de brazos y volvió a la realidad – Lo cierto es que no está mal como pago – Sentenció – Lo mismo para mí – Levantó una de sus manos y sonrió, llevando ambas después hasta el cinturón – Llevo dos semanas durmiendo a la intemperie – Expuso como toda explicación – Echo de menos una cama mullida. – Suspiró – También me gustaría que me dijeses por dónde se va a Riveria, si es posible – Dijo al final, las direcciones que le había dado el mago no habían sido muy exactas, y era consciente de que si trataba de seguirlas acabaría aún más perdido de lo que ya estaba.

Un ladrido atrajo la atención del grupo, tan sobresaltado como los demás, Flynn se giró buscando la procedencia del sonido ¿Un perro? ¿Quizás un lobo? Lo que se encontró fue algo que, a pesar de haber pasado toda su vida en movimiento, nunca había tenido la oportunidad de ver. – No, yo también lo veo – Contestó ligeramente confuso a causa de la visión que tenía frente a él. – Mi nombre es Flynn – Afirmó segundos después de que Aecio dijese una presentación similar, ni siquiera pudo afirmar llamarse Eltrant en aquella situación, no podía apartar la mirada del recién llegado.

Caminaba erguido, como un humano, pero sus facciones eran caninas y tenía todo el cuerpo, al menos lo que era visible para Flynn en aquel momento, cubierta por una espesa y, a simple vista, suave capa de pelaje de color ocre.

El sexto Tale trató de discernir que animal en concreto tenía plantado frente a él, quizás fuese un coyote, o un lobo, no tenía forma de adivinarlo desde dónde se encontraba, sin dudarlo un segundo se acercó al desconocido.

- ¡Hola! – Dijo jovial ¿Aquello era magia? No encontraba otra explicación a la apariencia de aquel sujeto, aunque todo lo que no entendía, para él, era magia, durante muchos años pensó que las armas de fuego tenían propiedades mágicas y que solo unos pocos podían usarlas correctamente, no fue hasta hace un par de años que descubrió que, en realidad, funcionaban con un polvo extraño que estallaba al contacto con el fuego.

- ¡Únete a nuestro equipo! Estamos cazando… algo, aún no estoy seguro de qué exactamente, un manchado seguramente – Le dijo sonriendo – Cuantos más mejor, y ese hombre de allí ofrece recompensas por el trabajo. – Dijo ahora señalando al campesino, que seguía con la boca abierta de par en par, sin pestañear, mirando al híbrido entre humano y animal que acababa de aparecer de la nada. – Nada mal para un día como hoy ¿Verdad? – Le dio un manotazo en el hombro y miró a sus compañeros, buscando algo parecido a complicidad en su mirada, estaba seguro de que ellos también estarían de acuerdo con la decisión que el vagabundo acababa de tener, ¿Quién no querría tener a una persona como el lobo de compañero de equipo? ¡A saber qué cosas podía hacer! ¿Saltar varios metros fácilmente? ¿Usar magia extraña? Las posibilidades, para Flynn, eran infinitas.

Segundos más tarde, cuando el incómodo silencio comenzó a ser lo suficientemente obvio como para que Flynn lo notase, señaló a las orejas del can y volvió a hablar, tratando de romper dicho mutismo - ¿Son de verdad? – Preguntó, tentado de tocarlas – Dime que son de verdad, es decir, en Sanctuarium he visto imitaciones muy buenas, sobre todo cerca de la zona de los burdeles, ¿Ya sabes no? Todos tienen fetiches y eso y al parecer así es más accesible, es raro que haya tantos trajes de ese estilo ¿No crees? Para empezar está la pregunta de ¿Cómo los harán? No creo que sean de pieles reales, quedan raro, no te confundas, no he llevado ningún traje de esos, es más que …en cualquier caso… he perdido el hilo de lo que estaba diciendo… – Se atusó la barba – Oh, ya, me llamo Flynn Tale – Dijo ofreciendo su mano al lobo de forma amistosa – Y ese de allí con aspecto de pocos amigos se llama Aecio, es un buen tipo, le conozco desde hace casi diez minutos y ya tenemos bromas personales. ¡Eh! ¡Ponte una falda Aecio! – Dejó escapar una risotada y se acercó a sus compañeros de nuevo, dónde aprovechó para estirar los brazos - Aún no me sé el nombre del niño, pero también es simpático. Es un mago. Somos un equipo infalible ¿Verdad?

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  • arcoreforzado,punteria,tiroenvenenado,desafortunado
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Gan
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Re: [Libre] Actos heroicos

Mensajepor Gan » 13 Dic 2016, 20:01

Si tenía alguna esperanza de que el hombre al que había seguido tenía algún conocimiento sobre el animalismo, se desvaneció al ver la expresión que puso al verme. Bajé las orejas, algo decepcionado. La misma reacción de siempre: confusión, duda... al menos no había rechazo, por una vez.

Sin embargo, mis orejas volvieron a subir una vez el hombre, que se presentó como Flynn, me invitó a unirme a "su equipo". Ladeé la cabeza. Estaba bastante seguro de que les había conocido menos de tres minutos atrás. Parecía la clase de persona que confiaba rápidamente en cualquiera... Comportamiento que me habían recomendado evitar a toda costa. Le miré sorprendido al recibir un repentino contacto físico. A pesar de mis reservas, parecía afable.

-Eh... claro, por qué no. Si es para ayudar a alguien...- Arqueé la cola. Era algo reticente a cazar si no era por alimento. E incluso a veces por alimento. Generalmente, me centraba en animales viejos o heridos, aquellos que probablemente morirían en poco tiempo. Lo cual me solía dejar con hambre. Pero alguna vez me permitía cazar de verdad para complacer ese pequeño instinto depredador que me surgía en ocasiones.

-...mmh.- Surgió un silencio incómodo, roto una vez Flynn me hizo una de las peores preguntas que había oido nunca respecto a mis orejas. Ladeé la cabeza mientras el humano seguía con su verborrea. "Oh, ya lo entiendo. Es idiota. Pobre." pensé. Justo después, me reproché a mi mismo el llegar a una conclusión tan precipitada. Tal vez solo estuviese nervioso al ver a alguien como yo por primera vez. -¿...fetiches?- repetí, entrecerrando los ojos. -¿Me estás diciendo que soy... deseable?- inquirí, sonriendo, aunque aún extrañado. Algunos de los extraños comentarios que había recibido en las ciudades empezaban a cobrar sentido. ¿Como no había pensado en aquello? Espera. ¿Estaba insinuando algo? Era incapaz de saberlo con seguridad. Su rostro no denotaba nada por el estilo, así que lo dejé pasar.

-Eh... ah. Sí, lo escuché antes. Soy Gannuvion Daleo. Pero llámame Gan.- dije, estrechándole la mano. Le dediqué una breve mirada a los otros dos. Ninguno parecía tan interesado en conversar como Flynn, lo cual era, parcialmente, un alivio. Al menos podría satisfacer mi curiosidad. -Eh, Flynn.- dije tras emprender la marcha, agitando la cola ligeramente. -La verdad es que te vi antes, en el bosque. Estabas... hablándole a los árboles.- carraspeé, y esbocé una pequeña sonrisa. -¿Eres de la religión espiritista, entonces? ¿Conoces el Naturalismo? No pareces un druida, pero...-

-Mi aspecto es el que ves debido a una forma del espiritismo, el animalismo.- expliqué. -Básicamente, puedo comunicarme con algunos espíritus y solicitar su ayuda. Y mi propio Eco es la unión entre el propio de un humano y el de un lobo.- proseguí. La realidad era algo más difícil de explicar, así que me contenté con darle la versión simple. -Soy un chamán. Bueno, no oficialmente, pero eso es lo de menos. He terminado mi aprendizaje, después de todo, y no hay muchos como yo. Así que estoy viajando y aprendiendo por mi cuenta.- sonreí.

Decidí no ponerme a hablar de lo que estaba buscando de verdad. Por experiencia, había aprendido que la gente lo consideraba... raro. Más aún viniendo de mi. -¿Que estamos cazando, de todos modos?

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