Sombras en Mistar. [Libre]

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Flynn Tale

Sombras en Mistar. [Libre]

Mensajepor Flynn Tale » 17 Dic 2016, 16:01

Tipo de reputación: Talento


Tomó aire, dejó que la fresca brisa matinal llenase sus pulmones, que le despejase las ideas. Abriendo lentamente los ojos, clavando su mirada en el horizonte, en una de las tantas montañas que rodeaban la urbe, vació de nuevo sus pulmones.

Hacía apenas dos días que había llegado a Mistar, la cuna del clan Mistarel, una ciudad repleta de zonas verdes, de árboles centenarios en sus calles, un lugar en el que los mismos edificios podían ser considerados arte. Y llevaba esos días buscando algún motivo para que le dejasen entrar a la biblioteca de la ciudad.

Muy al contrario de lo que le había creído en un principio, los cuidadores del saber de aquella ciudad no estaban dispuestos a dejar que él, un mero vagabundo, entrase a toquetear sus preciados manuscritos. Por supuesto, le rechazaron de una forma muy educada, digna del clan Mistarel, casi ni se dio cuenta de que le estaban impidiendo el paso hasta que se encontró, de nuevo, en mitad de la calle.

Por eso, tras dos días sin nada mejor que hacer en aquel, decidió que lo mejor que podía hacer era meditar si siguiente paso, por lo que continuó sentado, cavilando con las piernas cruzadas en mitad de aquel pequeño jardín que, a pesar de estar en la parte trasera de una ostentosa mansión, había reclamado como suyo propio.

Según los minutos pasaban, podía sentir como los ojos de algunos de los ciudadanos más madrugadores se hundían en su nuca, preguntándose qué hacía aquel hombre, con aspecto de no haber comido en una semana, sentado en el jardín de aquel pequeño palacio.

Sí que se lo montan bien estos Misten… Mistars… ¿Ciudadanos de Mistar? - Dijo en voz baja para sí, mientras contemplaba como los primeros rayos de sol comenzaban a atravesar las montañas que rodeaban la urbe, filtrándose entre las hojas rosadas del árbol que descansaba a pocos metros de dónde se encontraba. No podía negar que aquella ciudad había sido cuidadosamente planificada para que fuese una delicia para los ojos en todo momento, para sorprender a los viajeros y deleitar a los residentes.

Por otro lado, aun estando sentado en aquel rincón del mundo aparentemente pacifico, acompañado solo por el susurro de la brisa y algún pájaro entrometido, no sabía si estaba consiguiendo el objetivo que la “meditación” trataba de alcanzar. Su madre se había preocupado en más de una ocasión en tratar de enseñarle a relajarse, a meditar y a comprender al bosque, a formar parte de él; Pero siempre había sido demasiado inquieto para lograrlo, sus ideas, su personalidad, “Deja la mente en blanco Flynn, no pienses, siente” Podía recordar como la mujer, con una paciencia infinita, trataba de mostrarle la faceta espiritual de su clan.

Volvió a cerrar los ojos y sonrió, lo estaba volviendo a hacer, volvía a divagar. Suspiró, aún si no estaba logrando gran cosa, no le apenaba admitir que, como mínimo, tenía buenas vistas.

- Disculpe… ¿Qué está haciendo ahí? – Finalmente alguien se atrevió a hablarle y, por él lugar del que emergió, vivía en la mansión que el vagabundo tenía a sus espaldas, tragó saliva y volvió a tomar aire, algo le decía que se acababa de meter en problemas, aunque no le extrañaba, era consciente de que, básicamente, había allanado una mansión, le extrañaba que no hubiesen llamado aún a la guardia.

Levantándose a los pocos segundos de oír al recién llegado, buscando el origen de la voz, no tardó en localizar a una joven de cabellos oscuros y facciones suaves tras él.

La muchacha, ataviada con una extraña túnica de colores claros que por lo que había visto eran muy comunes en aquellas tierras, venía acompañada por un hombre ligeramente más alto que ella, un individuo con los rasgos típicamente clásicos del clan Mistarel enfundado en una ligera armadura de placas, que, sin quitarle el ojo de encima, sujetaba firmemente una curiosa espada ligeramente curva que llevaba atada al cinto.

Estaba… - Se pasó la mano por el mentón, pensativo, sentía como el hombre analizaba cada movimiento que hacia - …Meditando – Añadió finalmente, ¿Qué iba a ganar mintiéndole? Probablemente si lo hacía aquella mujer acabase viendo a través de las mentiras, no era muy difícil hacerlo de todos modos.

La muchacha enarcó una ceja y posó su mirada en el arco del montaraz, parecía no terminar de creer sus palabras aun cuando estas eran verdad, pero, por otro lado, quizás presa por la curiosidad, abandonó la seguridad que le proporcionaba su acompañante y avanzó un par de pasos – ¿Eres… un guerrero? ¿Vienes de lejos? – Notó como el espadachín que la escoltaba retrocedía cuando la joven levantó un brazo, lo que no hizo sino reafirmar las dudas de Flynn, aquel tipo era un guardaespaldas y por su aspecto, uno competente – Sí que vengo de lejos, sí. Aunque no soy exactamente un guerrero – Se cruzó de brazos y sonrió a la mujer, no se consideraba un guerrero, no uno al uso al menos – Es bonito. – Señaló la planta que tenía frente a él, el árbol de hojas rosas – Solo quería verlo de cerca, ya me voy – Terminando aquella frase con una ridículamente larga reverencia, lo cual era a lo que se reducía sus conocimientos sobre las clases sociales, se encaminó hacía el hueco en el muro por el que se había infiltrado en el patio - No, espera un segundo, por favor – La alarmante educación de la que hacía gala la muchacha obligó a detenerse, mirando de nuevo a la muchacha ¿Por qué una joven acaudalada como ella iba a necesitarle? Tenía un hombre bastante capaz junto a ella.

Mi familia necesita ayuda, toda la posible en este momento, de desconocidos, de gente que no pueda ser conectada a nosotros – Dijo. Flynn enarcó una ceja, aquello sonaba como mínimo, turbio - ¿Qué tipo de ayuda? – La mujer miró a su guardaespaldas, que simplemente se encogió de hombros – Acompáñame, por favor, te lo explicaré todo con más detalle – Se cruzó de brazos y miró largo y tendido a la joven y a su comitiva ¿De verdad aquello era serio? ¿Estaban dispuestos a contratar a una persona que se había colado en su hogar sin previo aviso? Aquello solo podía significar dos cosas, o trataban de inmiscuirle en algo de lo que debería alejarse todo lo posible, o estaban realmente desesperados.

- ¡Muy bien! Vamos a ello entonces – Dijo de buen humor acercándose a la chica al mismo tiempo que aseguraba su carcaj y el arco a su espalda – Sígueme, por favor.

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Cidarys

Re: Sombras en Mistar. [Libre]

Mensajepor Cidarys » 23 Ene 2017, 16:45

Adoraba ir de visita a Mistar cuando tenía tiempo libre y el Amo no me requería ante su presencia. Me gustaba su gente, aunque no tanto como su arquitectura y su arte, y es que me pueden las cosas bellas. De llevar una vida honrada, sin duda habría elegido vivir allí. Todo era exótico, diferente, distinto del resto de ciudades que había visto. Siempre había alguna pieza de música que aprender, algún instrumento raro que desconocía, o alguna técnica pictórica interesante que podía usar en mis cartas. Por contrapartida, a ellos les llamaban la atención mis ojos desiguales y la música que les traía de fuera, tan diferente de la suya tradicional. Solía ir de posada en posada, de casa pudiente en casa pudiente, entreteniendo a la vez que me enteraba de chismorreos y novedades del clan Mistarel.

Fue en una plaza de la zona más rica de Mistar en la que hice un breve espectáculo con cuchillos cuando, tras haber acertado tres veces en la manzana sobre la cabeza de un hombre, una preciosidad de cabello negro y aspecto delicado se acercó a mí, pidiendo contratar mis servicios para una misión. Iba acompañada de un hombre que portada una espada curva y permanecía en el más absoluto de los silencios, como si de su sombra se tratase. La curiosidad pudo conmigo, pues no quiso revelarme nada de lo que precisaba hasta tener una garantía de que aceptaría, de modo que lo hice sin pensar demasiado en las posibles consecuencias. Trabajar para mi Amo no me impedía trabajar para otra gente en diferentes menesteres, y no iba a invadirme ninguna clase de remordimiento.

La chica se llamaba Sakura, y me llevó a un palacete no muy lejos de la plaza, con su jardín amurallado repleto de cerezos en flor, sus criados, y esa paz que se respiraba en cada rincón de la ciudad. Reconozco que eso me ponía histérica. Soy una persona con bastante nervio dentro. Me invitó a un té, y esperé en una habitación sola aburrida de tanto silencio y tanto secretismo. Me puse a toquetear todo lo que encontraba, aunque no es que la habitación estuviera precisamente muy amueblada o adornada. Los interiores de las casas en Mistar eran más bien austeros, y se sentaban en el suelo, por lo que acababan por doler los riñones. Toqué la mano de una especie de ídolo gordinflón, y me quedé con ella en la mano. Hice una mueca, miré a un lado y a otro, y con disimulo metí la mano arrancada entre las piernas de la estatuilla. Entonces Sakura volvió acompañada de su sombra de espada curva, y con alguien más. Ladeé la cabeza, mirándole.

-¡Genial! ¿Alguien más se une a la fiesta?- exclamé, extendiendo los brazos, e hice una teatral reverencia con el sombrero- Cidarys es mi nombre, Ser Arquero.
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Flynn Tale

Re: Sombras en Mistar. [Libre]

Mensajepor Flynn Tale » 30 Ene 2017, 15:54

La vivienda, o más bien palacio, a pesar de ser más bien escueta en lo que a muebles se refería, estaba repleta de extrañas y pintorescas pinturas, de curiosas armaduras de extraña confección que diferían enormemente de las que él conocía.

Sonrió y se detuvo frente a uno de los tantos cuadros que adornaban las paredes del palacete, ojeando el trazado del pincel sobre el mismo, tratando de figurarse que significaban aquellas líneas inconexas – No lo entiendo. – Sentenció de inmediato cruzándose de brazos, la joven que le guiaba por su casa rio levemente y se giró a su guardaespaldas, quien se encogió de hombros y suspiró pesadamente – Se lo explicaré luego – Dijo mientras abría, lentamente, una puerta que daba paso a una amplia estancia en la que ya esperaba una mujer – Primero, déjame explicarle por qué necesito su ayuda.

La joven de cabellos castaños que aguardaba dentro le saludó eufóricamente, afirmando llamarse Cidarys, lo que hizo que Flynn enarcase una ceja y sonriese tratando de comprender quien era aquella mujer y por qué estaba allí, ¿Otra pobre incauta como él mismo? ¿También se había colado en la mansión de Sakura? En cualquier caso, parecía ser simpática y si estaba allí, tendría que tener algo que ver con el trabajo que le había “prometido” la dueña del lugar – ¿Ser arquero? – Preguntó en voz alta sin ocultar un ápice lo disparatado que le resultaba aquel seudónimo – Por supuesto, ¡Ser Arquero! – Afirmó entonces cruzándose de brazos ampliando su sonrisa – Flynn es mi nombre… euh… – Le ofreció la mano amistosamente, pensando como terminar aquella frase - … ¿Lady Cidarys? – Preguntó atusándose el mentón, figurándose si había seleccionado un título equitativo al que ella le había regalado.

Mientras lo meditaba, justo tras él, escuchó como el custodio de Sakura suspiraba exasperado, lo que hizo que el vagabundo se callase de inmediato, ligeramente avergonzado, y mirase a la joven del kimono rosa, quien, por otro lado, se limitó a reír ante el espectáculo que sus dos invitados estaban dando – Relájate Xian, vivirás más – Dijo tomando asiento frente a la mesita cuadrada que estaba centrada en la habitación, el hombre, gruño por lo bajo algo parecido a un “Lo siento” algo que hizo que la sonrisa de la mujer fuese aún más amplia – Por favor, tomad asiento – Pidió a los dos invitados, sirviendo, cuidadosamente, un líquido de color ocre en tres pequeñas tazas tan blancas como la nieve.

Mi nombre es Sakura Lijiang – Dijo bajando la cabeza, dando una pequeña reverencia. – Y me veo, humildemente obligada, a pediros ayuda, extranjeros. – Afirmó, sin levantar la cabeza, al mismo tiempo que acercaba las tazas de líquido ocre a los dos individuos que estaban sentados en el lado opuesto de su mesa.

Flynn enarcó una ceja, no era usual para él que le hablaran con aquel tono de voz, con aquel respeto, mucho menos lo esperaría de alguien que vivía entre tantas comodidades, suspiró levemente y dio un sorbo al extraño líquido que le habían servido el cual, curiosamente, resultó estar delicioso. – No… no necesitas tantas formalidades conmigo… - contestó sonriendo tímidamente – Quiero decir… me he colado en tu casa… – Sakura negó con la cabeza, impiendo que el vagabundo terminase de hablar, y dio un sorbo a la taza que tenía entre sus manos – El honor de mi familia está en juego, Flynn – Dijo ahora en un tono de voz mucho más serio y menos formal – Mi… padre... – Miró a Xian, evidentemente dudando de si seguir hablando o no, el hombre asintió y le ofreció el fantasma de una sonrisa como apoyo, teniendo en cuenta que Sakura respondió a esto relajando su expresión y, por lo que parecía, recobrando algo de confianza en su discurso, algo que no hizo sino confirmar la impresión de Flynn, el guardaespaldas y su señora estaban bastante más unidos de lo que parecía a simple vista. – Mi padre ha desaparecido – Sentenció – Por favor, ayudadme a encontrarle – Bajo la cabeza de nuevo – Es la única familia que me queda.

Flynn cerró los ojos ¿Por qué tanto secretismo por un secuestro? ¿Por qué no ir simplemente a la guardia de la ciudad? – Cuenta conmigo – Dijo automáticamente, casi como si aquellas preguntas no se hubiesen posado siquiera en su cabeza, ¿Cómo iba a rechazar aquella oferta? ¿Cómo iba a estar tranquila su conciencia si rechazaba el ayudar a encontrar al padre de aquella joven?

- ¿Por dónde puedo empezar? ¿Cual fue el ultimo sitio dónde fue visto? – Encontrar desaparecidos no era muy diferente de cazar a un animal, solo había que seguir un rastro, lamentablemente, los animales no solían aparecer muertos cuando llegabas al final de dicho rastro – Os llevaré hasta el lugar dónde fue visto por última vez – Contestó Xian, interrumpiendo a Sakura, que había entreabierto sus labios para contestar a aquella pregunta – No esta muy lejos de aquí – Aseguró saliendo de la habitación – Te espero fuera, arquero. Lady Cidarys... espero que este dispuesta a ayudarnos en estos aciagos días de necesidad – Sentenció cerrando la puerta tras él.

Flynn se atusó la barba y miró durante varios segundos la puerta por dónde se había esfumado el guerrero – Por favor, disculpad a Xian – Pidió Sakura en apenas un susurró - …Mi padre y él, bueno, digamos que estaban muy unidos – No era muy difícil ver que la joven se obligaba a sonreír educadamente cada vez que pronunciaba la palabra “Padre”, parecia está realmente afectada por lo sucedido – Las demás familias de la zona usarían su influencia para atacarnos de saber que la familia Lijiang está debilitada, no podemos permitir que sepan nada de esto – Dijo dándole el ultimo sorbo a su taza de té, cabizbaja – Tened mucho cuidado, las sombras de Mistar tienen ojos.
Última edición por Flynn Tale el 30 Ene 2017, 15:57, editado 2 veces en total.

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Cidarys

Re: Sombras en Mistar. [Libre]

Mensajepor Cidarys » 01 Feb 2017, 08:04

Me reí ante el apelativo de Lady que el arquero acababa de darme. No se había dado cuenta de que me había burlado un poco de él. Lo hago con todo el mundo, no es nada personal.

-Lady Cidarys… Me gusta- comenté, y me senté de rodillas sobre el cojín, donde nos indicó la joven.

Olí el líquido ambarino que la doncella nos acababa de servir. Después de las enseñanzas de Nautis tenía como norma no beber nada de nadie a quien acabara de conocer. Salvo el vino de las tabernas, claro. Así que no toqué la taza en ningún momento. Escuché a la chica hablar, analizando su cara, las emociones que mostraba y las que no, calladita y haciendo buena letra, cosa rara en mí. Si quería llevarme un pellizco de la situación, tenía que portarme bien.

-Por una bolsa de oro estoy dispuesta hasta a lameros el culo, cariño- respondí, guiñándole un ojo al mistarense antes de que desapareciera de la estancia.

Volví a mirar a la doncella, y sin querer me pregunté cuántas capas de ropa llevaría bajo el kimono de seda. Las mujeres del clan Mistarel suelen ser menudas, de cuerpos pequeños y delicados. Bien lo sabía. Un cuello fino, la nariz chata, los ojos negros y rasgados… La escuché hablar mientras mi imaginación volaba. Lo juro.

-Los mistarenses no tienen fama de violentos- expuse con curiosidad, ladeando la cabeza.

-Hay muchos modos de atacar a una familia, Lady Cidarys- respondió Sakura en tono dulce y amable.

-Está bien. Seremos tumbas- dije, y me pasé un dedo por los labios en señal de que estaban sellados. Miré al arquero, y le hice un gesto hacia la puerta corredera por la que había salido el tal Xian. Entonces me levanté-. Manos a la obra.
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Flynn Tale

Re: Sombras en Mistar. [Libre]

Mensajepor Flynn Tale » 03 Feb 2017, 15:45

No estaba seguro de haber comprendido del todo a Cidarys, aunque por supuesto, nunca terminaba de comprender a los demás.

Suspiró y se pasó la mano por el pelo al mismo tiempo que se levantaba de su asiento, tenía que empezar a tratar más con los demás habitantes de Tahiel si quería dejar de parecer ridículamente raro con cada frase que pronunciaba, en realidad no era que a él le importase demasiado, le daba más bien igual lo que los demás pensasen de él, pero era bastante obvio que su actitud le cerraba muchas puertas que le gustaría mantener abiertas.

Siguió a su nueva aliada hasta el exterior del edificio, dónde el guardaespaldas de Sakura, Xian, aguardaba paciente a los dos “mercenarios” que la familia Lijiang, muy a su pesar, había decidido contratar. – Seguidme – Dijo escuetamente.

Un silencio sobrecogedor les acompañó según avanzaban a través de las calles de la bella ciudad, algunos transeúntes se pararon momentáneamente a ver porque un guerrero como Xian, ataviado con una armadura regia y, a simple vista, digna de un general, iba acompañado por dos personas que, por mucho que a Flynn le gustase pensar lo contrario, contrastaban vivamente con los distintos escenarios que se solían dar en la ciudad.

- …Esto - Finalmente, el vagabundo rompió el silencio que les llevaba acompañando desde que abandonaron la mansión, aunque no había pensado que decir en un principio, acabó girándose hacía Cidarys, que caminaba junto a él, siempre tras el custodio Mistarense - ¿Por qué estás en esta ciudad Cidarys? – Preguntó sencillamente, no esperaba ninguna respuesta enrevesada, lo había hecho por el simple hecho de conversar con la joven, por paliar un poco la situación en la que Xian parecía haberles inmerso.

Aguardó a que la joven contestase y después se llevó ambas manos hasta la nuca, siempre sin dejar de caminar - …Yo estoy aquí porque… - Dejó de hablar a mitad de la frase, no tenía respuesta a aquella pregunta, no una totalmente lógica – … La verdad es que no lo sé – Dijo sonriendo – Supongo que estoy aquí por casualidad – Ensanchó su sonrisa – Sí, eso es, casualidad. – Aseguró asintiendo para sí con la cabeza, aquella era la mejor palabra para describir por que se estaba metiendo constantemente en problemas, esa o “Mala suerte”.

Finalmente se detuvieron, dejaron de caminar frente a un pequeño edificio sin jardín alojado escuetamente entre dos enormes mansiones similares a la perteneciente a la familia que estaba usando sus servicios.

Flynn se cruzó de brazos cuando observó como Xian señalaba la enjuta vivienda. - ¿De verdad? – Preguntó estudiando la fachada de la casa, podía afirmar equivocarse que aquel lugar estaba abandonado desde hacía mucho tiempo, casi parecía que la gente había ignorado adrede el estado de aquel lugar, el cual contrastaba vivamente con las majestuosas mansiones que tenía a su alrededor. – Es un viejo almacén de la familia Lijiang – Dijo el guardaespaldas secamente – La última vez que vimos Lord Lijiang afirmó dirigirse a este lugar. – Explicó – Preguntad lo que queráis antes de entrar, ya me he asegurado de revisarlo por mi cuenta. Pero que sea rápido, no puedo estar mucho tiempo aquí. – Señaló a las dos mansiones que rodeaban el antiguo almacén – Nos están vigilando.

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