[Libre] La arena de Frengkhleryasnalj

Avatar de Usuario
Demris

[Libre] La arena de Frengkhleryasnalj

Mensajepor Demris » 02 Mar 2017, 03:40

Tipo de Reputación: Gloria
Participantes máximos: 4
Narrador: Yo, usando a mi propio personaje.


Frengkhleryasnalj.

De la boca de aquel sujeto la palabra había sonado fácil, pero intentar pronunciarla él mismo era todo un desafío, de modo que el pequeño hachicero psíquico pasó más de una vergüenza pidiendo instrucciones para dar con ese pueblo del que tanto había oído.

¡¿Quién demonios le pone así a un lugar?! —exclamó cuando finalmente llegó a su destino, obteniendo un par de miradas de reproche de los otros transeúntes.

Un letrero lo ponía con letras grandes: "bienvenido a Frengkhleryasnalj", de modo que no podía estar equivocado.

A diferencia de otros viajes, éste había sido bastante seguro. Los caminos que conectaban Nueva Balor con los diversos pueblos y villas que pertenecían a su jurisdicción tenían una vigilancia constante de guerreros en entrenamiento, por lo que, irónicamente, uno de los lugares más seguros del reino parecía ser aquel, tan cerca del muro que se le podía ver en su imponente altura desde cualquier loma. Era tal el tamaño que generaba la duda en Demris de cómo se la podían ingeniar los demonios para atravesar a este lado.

Pero no estaba allí para mirar el muro, ya habría tiempo para ello, estaba allí por los rumores que había oído en la ciudad, sobre un pueblo en donde había un evento muy llamativo, donde los héroes participaban.

Por supuesto, para un chico que soñaba ser un día reconocido como un héroe, esa era una oportunidad importante y de inmediato había emprendido el camino.

Podían ser un poco bruscos, pero los habitantes al menos le ayudaron a dar con el famoso evento. Algunos incluso le ofrecieron venderle un vaso de el ale que se preparaba en esos campos, pero Demris no tenía dinero para malgastar. La vida recorriendo todo Tahiel resultaba ser muy buena para consumir cada moneda que se ganaba en las esporádicas misiones en donde lograba inmiscuirse.

Y así llegó a La Arena de Frengkhleryasnalj.

Se trataba de una especie de foso de un radio de unos 25 metros y 4 de profundidad, reforzado por murallas de piedra y ladrillo sobre las que se levantaban varias hileras de tablas que cumplían la función de asientos, aunque a Demris le pareció que a nadie le habían explicado ello, pues todos estaban de pie, dando vítores a algo que el chico no alcanzaba a ver.

Justo frente a él estaba un sujeto cuya espalda sola bien podía pesar unos 50 kilos de puro músculo, el cual no cesaba de dar saltos y gritos que al chico le parecieron desagradables. Cuando intentó mirar por un lado fue simplemente movido como si se tratara de un tronco en medio del mar, empujado de lado a lado por personas que parecían competir por quién lograba hacer crecer más su cuerpo antes de que su piel estallara por la presión, o al menos eso pensó Demris.

Fue un alivio cuando la misma fuerza que lo mecía lo terminó empujando hacia un rincón en que había otros niños mirando el espectáculo. No eran ni mucho menos tranquilos y hasta los más jóvenes parecían ser capaces de ganarle a Demris en un reto de fuerza, pero al menos no eran enormes y no tapaban la vista. Entonces pudo recién mirar al espectáculo.

Eran 3 sujetos, uno de ellos armado con una larga lanza y un escudo casi de su tamaño, mientras los otros 2 llevaban rodelas más pequeñas y hachas. No llevaban demasiada armadura, quizás para moverse mejor, pensó el chico, y miraban al público levantando sus brazos.

Demris hizo como todos, aplaudió y vitoreó, quizás de manera un poco más discreta que los otros críos a su alrededor, aunque realmente no tenía idea de por qué lo hacía. De pronto todos callaron y el chico se puso rojo de vergüenza al ser el último en hacerlo. ¿Que todos se sabían las jodidas instrucciones?.

Miró el foso y pronto comprendió por qué el silencio. Una reja que hacía de puerta se había levantado, dejando abierto un agujero en el suelo. De su interior emergía una criatura horrenda, de forma vagamente humanoide, pero con alas como de murciélago y largos tentáculos por brazos, los que terminaban en espinas afiladas. Sus dientes parecían ir en todas direcciones y había un sólo ojo en su cabeza, el que tenía sus propios dientes en vez de pestañas.

Oh, vaya, un Desgarracarne —oyó decir a uno de los otros niños.

Oh, un Desgarracarne —repitió Demris sin tener la menor idea de qué era eso, pero sonaba peligroso y se veía peor.

La cosa no perdió tiempo y saltó sobre los tres valientes, lanzando sus tentáculos como un látigo. El sujeto del escudo paró el primer impacto, pero los golpes se repitieron hasta que una de las espinas le alcanzó en una de las piernas. A pesar de que el golpe parecía haber sido apenas un rasguño, el chico pudo observar cómo un trozo de piel y carne colgaba ahora del guerrero, el que ni siquiera parecía notarlo.

En tanto, los otros dos sujetos habían tomado posiciones flanqueando a la criatura, dejándose caer con sus hachas de manera rápida y precisa, atacando y retrocediendo, deteniendo ataques con sus escudos pequeños, demasiado pequeños pensó Demris.

El espectáculo prosiguió largos minutos y, aunque el joven Kalrus estaba casi hipnotizado por la habilidad con que los guerreros dominaban a la bestia, siempre al borde del peligro, para otros ojos podía ser claro que aquello no era al azar, los guerreros en la arena sabían lo que hacían y estiraban el combate para dar mayor entretención.

La criatura finalmente cayó muerta, derrotada, destrozada, cansada, sangrando líquidos de extraña apariencia por sus extremidades cortadas.

El público rugió en aprobación y los guerreros, aunque lastimados, no daban señales de dolor, saliendo de la arena caminando, con la frente en alto, sonriendo al público.

Nuestros Valientes nos han mostrado que hasta el más temible de los demonios puede ser vencido, y para demostrar ello, es el momento del Evento de Coraje.

El público gritó entusiasmado, aquello debía ser bueno.

Pero como sabemos que a todos les gustaría tener una oportunidad de mostrar su valor y fuerza, lo dejaremos a la suerte. El que atrape la pelota será el afortunado.

El hombre que dirigía el evento sacó una especie de pelota de cuero, la mostró lentamente, la meció frente a los ojos de todos y luego la arrojó formando una parábola con su trayectoria. El tiro iba claramente dirigido hacia un grupo de fortachones que hacía gala de sus músculos, del mismo grupo que había tapado la vista a Demris al comienzo, pero ocurrió un hecho fortuito. La pelota chocó en una de las vigas que sostenía el toldo que daba sombra a un sector contiguo, donde gente más adinerada tenía mejores asientos, desviando su trayectoria. Demris casi pudo verla en cámara lenta, girando de manera caótica, bailando en el aire antes de moverse justo en su dirección. Casi sin darse cuenta se estiró, aplastó con un brazo la cabeza de un niño más pequeño... y atrapó la pelota.

El silencio se hizo nuevamente y de pronto todos los ojos estaban sobre él.

Ha habido un pequeño error —dijo como bromenando el presentador —, chico, por favor, dame la pelota para lanzarla otra vez. Se supone que la pelota escoge al héroe que pasará a la arena.

Pero Demris, bajo la presión de las miradas y las voces de los otros niños que comentaban el hecho, sólo escuchó una palabra... "héroe".

Demris caminó como guiado por una fuerza misteriosa, mientras los otros chicos le abrían el paso, hasta llegar a una escalera por la que bajó a la arena.

Eh, pequeño —le habló el presentador en voz más baja —, esto no es un juego, es peligroso, dame la pelota y la lanzaré otra vez.

Pero el chico tenía su mente muy sobrecargada con tantos hechos en ese instante como para pensar y se aferró a la pelota como si se tratase de un tesoro. El presentador parecía nervioso, mas de pronto su rostro cambió, como si se le iluminara una idea.

¿Quién se ofrece para ser el campeón del niño? —dijo al público.

  • ninguna
  • Acción
  • pistolamejorada,clankalrus,reflexion,pequeno
  • Mano
  • ninguna
  • Heridas


Demris lleva consigo sus 2 pistolas.

El post me ha resultado un poco largo (debía dar la introducción a cómo llegó Demris a esa situación), pero no tengan miedo, el resto de los posts serán probablemente más cortos y no se exige escribir tanto para participar.

El tema es libre, así que quien lo desee puede participar. Tener en consideración que será una partida principalmente de combate. De resultar muy bien podría llegar a evolucionar en una campaña, pero en principio no lo tengo pensado de esa manera y la historia es mejor para una partida relativamente corta. Para participar, deben pasar a la arena ofreciéndose a luchar.

Avatar de Usuario
Johan

Re: [Libre] La arena de Frengkhleryasnalj

Mensajepor Johan » 02 Mar 2017, 18:24

El barullo en torno a la arena llamó la atención de Jorah, que ya había terminado su jarra de cerveza tibia. Al parecer se desarrollaba algún tipo de evento popular, y la mayoría de paisanos de aquél impronunciable lugar corrían para presenciar la escena. Había terminado allí por ser aquél un punto marcado de su ruta hacia el Muro. La misión a la que se había alistado comenzaba en dos semanas, tiempo más que suficiente como para permitirse descansar hasta el amanecer del día siguiente, e incluso visitar aquél vívido paraje antes del yermo.

Se limpió las barbas de espuma y caminó hacia el núcleo clamoroso. No llegó a tiempo para ver la derrota de la criatura infernal. Cuando consiguió hacerse un hueco entre la muchedumbre el cuerpo del desgarracarne yacía en un charco de sangre y los tres héroes reclamaban la gloria del público. Apenas se había acomodado junto a una columna cuando el locutor anunció el «Evento de Coraje».

Sonaba importante, y a juzgar por la reacción de los locales parecía un evento anhelado por todos. Johan pensó que no debía de tratarse de una prueba demasiado exigente, pues al parecer el candidato a “héroe” sería determinado al azar. La pelota sería quien elegiría al afortunado. El anciano observó al grupo de aspirantes que se aglomeraba en la dirección en la que la pelota sería lanzada y comprendió que todo formaba parte de una especie de tradición. Los candidatos, que seguramente se habían preparado a conciencia para la prueba, esperaban en la zona indicada y el locutor del evento, que se dirigía al público, se preparaba para lanzarles la pelota.

Johan dio la espalda al festejo, ya había visto suficiente. El hombre no era especialmente fiestero, y aquél tipo de espectáculos ya se los conocía. Sin embargo, los gritos del público lo detuvieron en seco. Cuando intentó comprender qué había sucedido reparó en que las miradas apuntaban a un único punto: Un niño.

El anciano abrió aún más los ojos al darse cuenta de lo que éste sostenía en sus manos: La pelota de héroe. Johan esbozó una sonrisa. El evento había sido frustrado por el mismo azar que segundos antes mantenía en vilo a todos los presentes. ¿Qué sucedería a continuación?¿Arrebatarían la pelota al niño para proseguir con la tradición, aún a pesar de destruir la ilusión del pequeño? El locutor del evento se enfrentaba a un pequeño dilema, pues la pelota había sido “dirigida por los dioses”, y éstos rara vez se equivocaban. Para colmo, el niño no tenía intención de ceder su triunfo.

El locutor, tras fracasar persuadiendo al niño, no tuvo más remedio que pedir campeones para que luchasen en nombre del pequeño. Todo estaba resultado bastante gracioso para Johan, aunque aquello duró poco. Al parecer los fortachones no querían salir a la arena si no era por elección de la pelota, unos por superstición, otros por orgullo. Johan no podía creerlo, ¿Acaso iban a permitir que el niño se enfrentase a lo que fuera que tuviesen preparado? Al parecer, sí.

La sonrisa de Johan se desvaneció y, abriéndose paso entre los presentes, se hizo ver —Yo seré el campeón del chico— Anunció.

Algunas carcajadas rompieron ante la proposición. Aquello parecía un número cómico ensayado.

¿Y quién será el campeón del viejo?— Vociferaron entre el público. Las risas incrementaron mientras que Johan resopló ante la burla. Ciertamente resultaba peculiar: En la arena estaba el niño que quería ser héroe, y el viejo que lo fue, pero entre ambos no conseguían formar una amenaza decente, en apariencia. ¿Acudiría alguien más en ayuda de Demris y Johan, o los dejarían a su suerte?

Off Topic
Johan porta consigo su espada.

  • ninguna
  • Acción
  • armascortantes,cortepreciso,perspicacia,sentidodanado
  • Mano
  • ninguna
  • Heridas
Última edición por Johan el 12 Mar 2017, 14:25, editado 1 vez en total.

Avatar de Usuario
Demris

Re: [Libre] La arena de Frengkhleryasnalj

Mensajepor Demris » 04 Mar 2017, 17:50

La reacción del público era extraña e impredecible. Los mismos que momentos antes luchaban entre sí por ser quien atrapara la bola ahora miraban hacia los lados, haciendo caso omiso al llamado a formar parte de ese combate. Para el chico aquello resultaba completamente incomprensible. ¿Acaso no querían luchar?, ¿habían cambiado de parecer así de pronto?

Sólo una persona se ofreció a ayudarle y, para colmo, no era lo que todos esperaban ver. Era viejo, lo suficiente para que cualquiera pudiera estar de acuerdo en que ya no debía estar luchando, sino más bien en su hogar enseñando a las nuevas generaciones.

El presentador suspiró, pero luego habló con uno de los guardias presentes en voz baja. Demris no supo qué fue lo que hablaron, pero pronto el anunciador se paró a hablar frente a la multitud nevamente.

—Es hora de la prueba de los dioses, ¿será el anciano capaz de proteger al niño de los horrores de más allá del muro?

Sonó un cuerno desde algún lugar a las espaldas de Demris y la puerta se abrió. El chico miró con expectación lo que pudiera asomarse. ¿Sería otro de esos monstruos con tentáculos en vez de brazos y un sólo ojo?. El tiempo pareció estirarse mientras unos ruidos aún ininteligibles se oían desde las sombras.

La risa fue lo primero que oyó cuando las criaturas se asomaron. No eran más que 2 gatos, sin embargo pronto fue evidente para Demris que no eran gatos cualquiera. No era la primera vez que se encontraba con Manchados y ya sabía lo que esas heridas de apariencia putrefacta significaban. Esos pobres animales no eran ya lo que algún día hubieran sido, sino sólo bestias que no pensaban en otra cosa más que acabar con todo ser viviente que encontraran.

Pero así como ya conocía sobre su sed de sangre, también conocía sus capacidades.

—Los Manchados son igual de blandos que un animal normal —comentó Demris a su improvisado compañero.

Eso quería decir que, por enojado que parecieran, seguían siendo apenas unos gatos. Probablemente serían rápidos, pero no habría mayor dificultad en enfrentarles.

Demris hizo su magia fluir en su interior. El mana, como le llamaban en su tierra, no podía verse ni sentirse con ninguno de los sentidos tradicionales, pero estaba allí, de alguna forma estaba allí, podía sentirle como una especie de líquido por sus venas. La experiencia siempre era agradable, pero como mago debía tener cuidado por no dejarse embriagar, el mana podía ser tan placentero como traicionero.

Al estirar su mano, fue como si esa sustancia atravesara su piel y emergiese, como gotas de sudor, pero ahora se volvía visible, una especie de sustancia de composición difícil de definir, como si una luz morada tomara consistencia líquida e irregular. Demris concentró toda su rabia en esa sustancia, pues sabía que como toda magia psíquica se alimentaba de sus emociones y, para hacer daño, necesitaba muchas emociones dañinas.

La sustancia creció y se volvió una esfera. Demris esperó a que uno de los gatos estuviera cerca (no sin antes rasguñar a uno de los guardias que de alguna manera logró lanzarlo cerca del chico), esperó luego a que el gato se atreviera a lanzarse, dispuesto a arañarle. Demris sospechaba que incluso con un par de patadas podría acabar con el asunto, pero todo el asunto le impulsaba a más, a demostrar a todos de que era capaz de hacer magia y defenderse.

Cuando la esfera de energía psíquica alcanzó al desdichado felino, éste emitió un ruido extraño, ni siquiera era el bufido normal de un gato enojado, más bien a Demris le pareció un débil grito humano, pero no duró demasiado.

El animal acabó en el suelo en un instante, su piel quemada, su rostro inmóvil. La muerte había sido instantánea.

Gato Manchado


Miau.

PD: 1/1


Esto es apenas un calentamiento, es una criatura débil y la puedes matar con cualquier carta que quite 1PD. Demris acabó ya con uno de ellos, eran 2.


  • clankalrus
  • Acción
  • pistolamejorada,reflexion,psionismo,pequeno
  • Mano
  • ninguna
  • Heridas
Última edición por Demris el 04 Mar 2017, 17:51, editado 2 veces en total.

Avatar de Usuario
Johan

Re: [Libre] La arena de Frengkhleryasnalj

Mensajepor Johan » 05 Mar 2017, 09:20

Las risas cesaron cuando el presentador decidió continuar con el evento y ordenó que comenzase el desafío. Johan se llevó la mano a su espada de forma instintiva. Allí, tan al Sur, podían permitirse el lujo de "divertirse" con criaturas del Pozo, pues cazarlas y transportarlas era sencillo debido a la cercanía del Muro. Intentar algo parecido en Mistar o en el Mar de Fuego era sencillamente imposible, pues transportar a criaturas manchadas a través del reino estaba prohibido por motivos de seguridad. En el Norte usaban criaturas salvajes, tales como tigres u osos, cuya peligrosidad no tenía nada que envidiar.

Cuando las criaturas se mostraron, el público recuperó el carácter jocoso y burlesco, y no era para menos, pues habían arrojado a dos gatos infectos a la arena. Por un lado, Johan sintió alivio pues, una criatura mayor podría haber lastimado al chico, o incluso a él mismo, pero por otro lado, notó un ardor interior que le recorría el cuerpo; Estaban siento objeto de mofa. ¿En qué nefasto instante se ofreció voluntario para una broma pesada? Si el resto de "héroes" hubieran tenido una pizca de hombría hubiesen salido en ayuda del niño y el evento ahora tendría un carácter más serio. Sin embargo, al tratarse de un viejo, nadie les tomaba en serio.

Las palabras del chico le devolvieron al aquí y al ahora del momento. «Manchados» repitió en su mente. El niño tenía conocimiento de ellos, aquello era bueno. Johan desenfundó su espada y adquirió una guardia estándar, pues un gato no precisaba demasiada atención. Se hubiese posicionado delante del pequeño para protegerle, pero al parecer él tenía más ganas que nadie de demostrar su valía y tomó la iniciativa. Una iniciativa altamente inesperada: El niño usó magia.

El viejo —al igual que el resto de espectadores— quedó impresionado ante la capacidad y aptitud de un niño tan pequeño. En pocos segundos uno de los gatos quedó fuera de juego y las risas entre el público ya no tenían carácter burlesco. Todos, incluido Johan, lo habían subestimado. "Quizá este crío no necesite ningún tipo de ayuda" pensó el anciano, "Quizá sea yo quien necesite la suya...".

Johan solía desconfiar de la magia, pues él era un ser anti-mágico. No la entendía, no la comprendía y por supuesto no la dominaba. Tenía un repelente natural hacia todo lo mágico, incluidas las personas. Él siempre había confiado en su espada y en las espadas de sus enemigos, pues el campo físico dominado por sus sentidos era algo que, en cierta medida, podía controlar. No le gustaba que existiese algo etéreo, invisible e intangible que pudiese matarle. La magia escapaba a su control y a su entendimiento, por lo que siempre se había mantenido al margen. No obstante, sabía por experiencia propia cuán poderosa aliada era, y en alguna que otra ocasión había salvado su vida gracias a magos. Magos —no tan pequeños— como aquél chico.

Cuando quiso darse cuenta, el segundo felino se dirigía hacia él poseído por una rabia enfermiza. La criatura estaba desprovista de pelo en la mayor parte del cuerpo, tenía la piel desprendida, mostrando heridas que para cualquier animal sano serían insufribles. De sus omoplatos sobresalían un par de protuberancias de hueso y uno de sus colmillos se había desarrollado tanto que perforaba su mandíbula inferior.

Johan reprimió una arcada al verlo de cerca e inclinó la hoja de su espada para apuntar al gato. Tras un par de alaridos, la criatura inició la carrera hacia el anciano, finalizando con un salto. El viejo cambió la posición de sus pies mientras interponía la punta de su espada entre el gato y él. El felino atravesó la espada como un pincho de carne listo para ahumar, silenciando así su dolor. Johan aprovechó la inercia, girando sobre sí mismo, para arrojar el cadáver del gato otra vez al suelo.

Después cortó el aire para limpiar el acero de sangre y pus, envainando de nuevo la espada.

El público ya no reía, mas parecía conforme con lo sucedido, incluso congratulado. No sólo estaba satisfechos: Querían más.

Gato Manchado


Muerto.

PD: 0/1

  • armascortantes
  • Acción
  • cortepreciso,espadamejorada,perspicacia,sentidodanado
  • Mano
  • ninguna
  • Heridas

Avatar de Usuario
Demris

Re: [Libre] La arena de Frengkhleryasnalj

Mensajepor Demris » 05 Mar 2017, 17:23

El segundo gato fue eliminado con facilidad por el anciano, quien también tenía dotes para el combate, generando divididas reacciones entre el público. Había quienes aún reían por la situación, pero otros comenzaban a mostrar cierto respeto por el extraño dúo. En tiempos de tanta tribulación, cuando la sola imagen de los demonios y manchados inspiraban tanto temor y malos recuerdos en el corazón de las personas, el alivio de tornarlos en algo cómico ayudaba más de lo que parecía.

Pero el buen humor no duró demasiado. Todo comenzó con un extraño ruido detrás de la puerta, como si un objeto pesado colpeara contra algo duro, pero luego un grito dio a entender que algo no andaba bien. Un par de guardias se dirigió a la puerta para ayudar, pero a los pocos segundos uno de ellos se salió despedido por los aires. ¿Qué ocurría?, pensó Demris.

La respuesta llegó casi de inmediato.

Una criatura similar a un toro emergió por la puerta, al parecer siendo montada por una persona. Embistió a otro de los guardias, lo que permitió a Demris notar la naturaleza real del jinete... o la ausencia de tal.

La criatura no estaba siendo montada, sino que el torso de una persona emergía directamente de su lomo. Parecía un hombre, aunque costaba estar seguro por el deteriorado estado de su cuerpo. Llevaba lo que parecían los restos de una túnica completamente desgarrada y un viejo casco magullado. Pero eso no era todo, con el sol iluminando a la criatura fue claro que de se hocico emergía un apéndice extraño. Se trataba de una serpiente que hacía las veces de lengua, estirándose más de un metro.

El público aplaudió.

Demris no estaba seguro si aquello era un accidente o parte del show, pero la reacción del público daba a entender que no era del todo infrecuente. ¿Sería ese el real enemigo que debían enfrentar y el anterior apenas un calentamiento?. No había mucho tiempo para especulaciones.

El torso humano movió sus manos y un resplandor anaranjado se comenzó a acumular en torno a ellas. Para Demris resultaba evidente que se preparaba a usar magia, lo que no era para nada bueno.

Algo anda mal, si gustan pueden abandonar la arena y ordenaré a los guardias disparar a la quimera —informó el presentador, mas Demris sabía que no había tiempo que perder y todo el asunto de ser llamado héroe le tenía lleno de energía.

En vez de contestar, empezó a juntar su propia energía mágica en sus manos. No había gastado con el gato toda la energía psiónica reunida, de modo que tenía a su disposición una buena cantidad para disparar. La esfera morada que se formó era esta vez más grande y brillante, clara señal de que el ataque sería más fuerte. La quimera seguía moviéndose, lo que dificultaba un tiro preciso, así que Demris dio unos pasos hacia adelante, calculando, esperando el momento de hacer su jugada.

En un momento la bestia le miró directamente, cambiando de dirección para querer embestirlo. Demris no esperó más, soltó en ese instante toda su energía contra la criatura, permitiendo a la esfera estrellarse directamente contra la cabeza de toro, impidiendo con ello que realizara la embestida.

El daño fue evidente, con trozos de carne salir desprendidos como si fueran quemados por un extraño fuego, pero aún así la bestia no dio señales de estar siquiera cerca de ser derrotada. El combate recién comenzaba.

  • psionismo
  • Acción
  • pistolamejorada,reflexion,aquemarropas,pequeno
  • Mano
  • ninguna
  • Heridas


La bestia estará dividida en 3 desafíos distintos, que conforman una unidad. Si uno de estos desafíos llega a 0, esa parte de la bestia será desactivada.


Cuerpo de Toro


Puede atacar cada ronda en que no reciba ataques, emistiendo. El personaje embestido sufrirá una herida y quedará vulnerable, recibiendo 1 herida extra de cada ataque físico durante 2 rondas.
Si las 2 otras partes son eliminadas se remueve la limitación de no poder atacar en rondas en que ha sufrido ataques.
Ha recibido un ataque de Demris esta ronda.

PD: 8/10


Serpiente


Puede liberar una descarga de gas tóxico, privilengiando a quienes ataques a la bestia cuerpo a cuerpo. El gas realiza 1 herida y deja vulnerable a la toxicidad. Si el persona vuelve a sufrir los efectos del gas tóxico a la siguiente ronda quedará aturdido 1 ronda.

PD: 2/2


Humano


Puede atacar con fuego, privilegiando enemigos lejanos. Los ataques realizan 1 herida y dejan vulnerable a las quemaduras. El personaje con quemaduras sufrirá 1 herida adicional de ataques de fuego por 2 rondas.

PD: 4/4
Última edición por Demris el 05 Mar 2017, 17:28, editado 2 veces en total.

Avatar de Usuario
Johan

Re: [Libre] La arena de Frengkhleryasnalj

Mensajepor Johan » 05 Mar 2017, 21:31

La nueva criatura irrumpió en la arena sin permiso ni perdón. El hecho de que hubiese arrollado a algunos guardias, y de que el mismísimo presentador del evento se mostrase estupefacto, era un claro indicativo de que algo no iba bien. Aquella bestia, a diferencia de los gatos manchados, sí era peligrosa. Seguramente era el enemigo que tenían preparado desde un principio, el que hubiesen soltado a la arena de haber surgido el héroe esperado.

La extraña situación hizo reflexionar a Johan. A juzgar por la reacción del presentador y los guardias, ellos no habían sido responsables de la liberación de la criatura, por lo tanto, ¿Qué ha sucedido realmente?¿Ha escapado...? "O alguien la ha liberado deliberadamente", sopesó meditabundo. Pero, ¿Quién podría querer generar tal caos? Y, ¿Con qué propósito? Aquellas preguntas requerían respuesta, pero no ahora. Ahora debían centrarse en abatir a la bestia.

Una quimera— Maldijo Johan al contemplar aquella artificial creación —Ni bestia, ni humano, pero con el sufrimiento de ambos— Describió, en una mezcla de piedad y rechazo —Darle muerte es un acto de misericordia.

Johan desenfundó su espada, dejando caer el cinturón y la vaina al suelo, pues necesitaría estar cómodo. Giró su melenuda cabeza en busca del niño, que al parecer no tenía intención de rendirse ante nadie. Había avanzado unos pasos y movía los brazos en lo que parecía ser otra carga mágica. La quimera se encaró al chico, atraída por su magia como un imán al metal, e inició una carrera hacia él. Johan se temió lo peor. Sin embargo, para alivio de todos, el pequeño mago lanzó su conjuro contra la bestia, aturdiéndola por completo e interrumpiendo su carrera.

La tierra sobre la que cayó quedó impregnada de una sustancia putrefacta. "Bien hecho, chico", pensó el anciano, quien vio en ese instante la oportunidad perfecta para atacar a la quimera —Está vulnerable, es el momento. Se aproximó a la criatura lo suficiente mientras ésta se levantaba y se aferró a la empuñadura de su espada. Johan pudo comprobar que ésta le doblaba en altura y quién sabe cuántas veces en fuerza. La cabeza de toro desprendía un hedor vomitivo en cada exhalación, como si el simple acto de respirar le resultase agónico. Entre los párpados y ojos de la bestia había larvas vivas que se retorcían hasta caer sobre los ropajes del anciano. Johan se sacudió la ropa para desprenderse de aquellos insectos mientras se maldecía por haberse acercado a aquella íntima distancia.

La serpiente, que al parecer no estaba tan aturdida como el resto de la criatura, fijó su atención en el anciano mientras emitía un sonido seseante, lista para atacar. Aquello alertó al viejo, que no sin una pizca de suerte, pudo anticiparse a la mordedura que se cernió sobre él. El corte fue rápido y limpio, desparramando el cuerpo del reptil por la arena, entre interminables convulsiones.

La herida provocada a la quimera liberó un gas tóxico que rodeó a la criatura y a todo aquél que se encontrase cerca de ella. Johan no tuvo más remedio que alejarse de la zona para evitar males mayores.

Realizo un ataque con la espada y uso a su vez su única carga, efectuando sobre la parte de la serpiente 2 PDs y acabando con esa parte. Supongo que he recibido daño por el gas tóxico, en cuyo caso tendría una herida.

  • espadamejorada
  • Acción
  • cortepreciso,perspicacia,tajomortal,sentidodanado
  • Mano
  • ninguna
  • Heridas


Cuerpo de Toro


Puede atacar cada ronda en que no reciba ataques, emistiendo. El personaje embestido sufrirá una herida y quedará vulnerable, recibiendo 1 herida extra de cada ataque físico durante 2 rondas.
Si las 2 otras partes son eliminadas se remueve la limitación de no poder atacar en rondas en que ha sufrido ataques.
Ha recibido un ataque de Demris.

PD: 8/10


Serpiente


Puede liberar una descarga de gas tóxico, privilengiando a quienes ataques a la bestia cuerpo a cuerpo. El gas realiza 1 herida y deja vulnerable a la toxicidad. Si el persona vuelve a sufrir los efectos del gas tóxico a la siguiente ronda quedará aturdido 1 ronda.
Ha recibido un ataque de Johan. Serpiente muerta.

PD: 0/2


Humano


Puede atacar con fuego, privilegiando enemigos lejanos. Los ataques realizan 1 herida y dejan vulnerable a las quemaduras. El personaje con quemaduras sufrirá 1 herida adicional de ataques de fuego por 2 rondas.

PD: 4/4

Avatar de Usuario
Cordelia Berbedel

Re: [Libre] La arena de Frengkhleryasnalj

Mensajepor Cordelia Berbedel » 05 Mar 2017, 21:55

Incluso dentro de los pasillos de la arena, el clamor enajenado de la turba, y sus estridentes risotadas pasaban a través de la piedra y la madera y resonaban de forma por las callejuelas de túneles, húmedos y cubiertos de sombras y penumbra en los que se hallaba la muchacha. Una vez mas, se acomodó dentro de la capa negra que la protegía del frío y las miradas indiscretas lo mejor que podía, y de cuya capucha asomaba tímidamente su rostro, no por candor, si no por cuidarse de la fresca brisa que se pegaba en los huesos que soplaba por los corredores, no porque fuera intensa, si no por la humedad de los abrevaderos encerrados de aquella cárcel casi clandestina.
Una bufanda cubría su boca y su nariz, bajo el pretexto del hedor que emanaba de las pústulas de aquellas criaturas. En realidad, Cordelia solo buscaba ocultar la sonrisa de fascinación que se esbozaba de forma tan cristalina en su rostro, que habría incomodado al soldado que la acompañaba.
Apenas si escuchaba a aquel mozo que, creyéndose conseguir con esa visita, el favor de sus encantos, había accedido den dejarla pasar en secreto y contemplar las bestias que traían cautivas del muro.

Los ojos ambarinos de Cordelia observaban cada una de esas bestias con fingido temor, y la curiosidad escondida en el fondo de sus pupilas. Una parte de ella, mas primitiva e irracional, la instaba a alzar una de sus enguantadas manos, hacer salir la delgada extremidad del abrigo de su capa, e intentar rozar esos seres de una belleza retorcida que para muchos no eran mas que bestias de pesadilla encarnadas.

Las criaturas se revolvían inquietas, y hacían chirriar sus cárceles de metal y madera. El precario estado, y el temblor de los barrotes daban la sensación de que en cualquier momento echarían las puertas abajo, y se abalanzarían en estampida por los estrechos y laberínticos pasillos bajo las gradas de la arena.
Cordelia se mantenía por ello a una distancia prudencial, que su guía malinterpretaba convenientemente como miedo.
-No temas.- Dijo el joven y encandilado soldado, hinchando el pecho, mientras se acercaba un poco mas a ella al caminar para transmitirle seguridad.
-Oh, lo lamento.-Se disculpó con algo de teatro, haciendo temblar su voz. Lo cierto era que si le daban poca fé esas jaulas, por lo menos estaba segura de poder dejar a aquel sujeto de carnada mientras buscaba una salida conveniente.

En aquellos pensamientos estaba, cuando un estrépito resonó lejano, y el paso de los guardias y encargados dando la voz de alarma corrían en su dirección intentando contener lo que fuera que ocurría lejos de su vista.
El soldado resopló, como si aquello no fuera algo extraño, y se pasó la mano por el rostro antes de dedicarle una mirada llena de disculpas.
-Gira por ese pasillo, luego ve hacia el fondo, vuelve a girar tras las alimañas manchadas y encontraras una pequeña puerta para salir de aquí.-Le indicó.-Tengo que irme.-Resopló nuevamente, antes de emprender el trote en dirección al alboroto, y dejarla sola en aquel zoológico de demonios y quimeras.-Te buscaré mas tarde-Esa promesa resonó como un eco molesto, que solo genero hastió en el distante corazón de la taumaturga.

Cordelia aguardó unos instantes, y lo siguió en silencio, curiosa de que era lo que ocurría, pero pronto, evitando los ruidos de pasos de extraños, y ajenos, fue dirigida hasta quedar perdida pro los corredores, evitando las voces de esa multitud desconocida que podía ponerla en problemas por entrar en esa área restringida.
La joven caminó a paso presto hasta que una luz le indicó la salida, cegada por el cambio de luz, giró nada mas cruzar el umbral, apoyando una de sus manos sobre el muro, y caminó a ciegas un par de metros. Mala suerte para ella que en vez de salir del estadio, tomara la misma puerta que había dejado abierta la quimera, y terminara tras esta en medio de la arena. Al haber doblado tan repentinamente, no fue vista por los sujetos que volvían hacia la puerta y que la cerraron para evitar que nada mas saliera de ella de improvisto, o que los contendientes huyeran hacia a dentro sin intervención previa del vocero.

La hija de la noche contempló el percal en el que estaba metida estupefacta, y a los protagonistas del espectáculo con gran asombro. Una quimera extraña, un anciano y un niño, que por lo menos era mago. Su mirada ambarina reposó por ultimo sobre la del presentador, que la miraba a su vez con la boca abierta y expresión asombrada.
El presentador se aclaró la garganta, y antes de que nadie se percatara de lo contrario, intentó hacer ver que formaba parte del espectáculo.
-¡Y aquí nuestro tercer participante!.- Proclamó.- Tres bestias contra tres héroes señores. Si no no sería justo. ¿No creen?.-Buscó la complicidad del público.

Si le hubieran preguntado a ella, un niño pequeño y un anciano no eran unos aliados demasiado justos para enfrentar a semejante mastodonte, pero por lo menos serían mejor que nada.

La magia del muchacho impactó sobre la bestia, haciendo que la joven encarara ambas cejas con sorpresa.
Si el poder del niño la había sorprendido, el valor que mostró el anciano cuando se acercó pese al peligro a rango de la bestia y cercenó uno de sus miembros, que solo pudo reconocer cuando este cayó inerte al suelo, terminaron de despertar su atención.
Intentando aprovecharse que todavía permanecía en la espalda de la criatura, y que era posible que no hubiera sido percibida por la misma, se acercó a ella.
Cordelia se sacó uno de los guantes, aunque no era necesario, de algún modo le resultaba mucho mas sencillo de aquel modo. Con los ojos semi entornados por la concentración, empezó a reunir esa energía tan familiar que cosquilleaba sobre su mortecina mano, y finalmente colocó la palma con tanta suavidad y sutileza como fue capaz sobre el muslo taurino de la bestia.
Pudo sentir la energía entrópica esparcirse por la sangre de la criatura, espesarla lenta pero inexorablemente, como la magia venenosa y virulenta que era. Cordelia se apartó esperando ser lo suficientemente rápida como para evitar que la bestia se diera vuelta y la enganchara, mientras se preguntaba si ese ser corrupto se percataría del mal que acechaba ahora en su sangre por culpa de ella, o debido a su condición solo sería presa de sus efectos.


  • toquededebilidad
  • Acción
  • corrupcion,calmado,perceptivo,toquededolor
  • Mano
  • ninguna
  • Heridas
Última edición por Cordelia Berbedel el 05 Mar 2017, 22:35, editado 1 vez en total.

Avatar de Usuario
Demris

Re: [Libre] La arena de Frengkhleryasnalj

Mensajepor Demris » 06 Mar 2017, 03:25

El viejo mostró que tampoco era meramente un adorno en la arena cuando cercenó la cabeza de la serpiente con un corte limpio, mostrando clase y experiencia en vez de simple poder. En tanto, una chica apareció misteriosamente en la arena desde el lugar menos esperado, la puerta de donde provenían las bestias.

De todos modos, Demris no tenía demasiado tiempo como para presentaciones o agradecimientos, ya habría momento para ello, por ahora estaba esa cosa y había que acabar con ella. Si Flynn, el guerrero imberbe o el chamán con cabeza de perro le vieran en ese momento seguro se llevarían una imagen distinta a su primera batalla, aquella en que se había refugiado detrás de una roca para no ser alcanzado. En tan poco tiempo había aprendido tanto.

Pero la bestia tampoco estaba para juegos y lo dejó muy claro. Por ahora el toro estaba confuso tras ser atacado, mientras que la serpiente era completamente inútil. Algo del gas venenoso había escapado, pero no suficiente para herir a nadie. La amenaza estaba ahora en el único ser que no había sido atacado, aquel torso humano que se levantaba desde el lomo del toro portando vestidos rasgados. Se oyeron unas palabras ininteligibles de su garganta, palabras que ni siquiera sonaban a otro idioma, sino a ruidos que sólo podían provenir de otro tipo de criatura, pero eran de él... o eso.

Las manos del ser se llenaron de llamas y Demris vio cómo su mirada se cruzó con la suya.

Mierda —dijo en voz baja.

Intentó lanzarse a un costado, pero la parte humana de la quimera lanzó la bola de fuego con tal velocidad que el niño no tuvo oportunidad de esquivarla, recibiéndola de lleno en su espalda. Se lanzó inmediatamente al suelo para apagar las llamas que comenzaban a expandirse por sus ropas, gritando de dolor.

Aquello no estaba en los planes, definitivamente no estaba en los planes.

En las batallas que había librado generalmente eran otros los que resultaban heridos, aquellos que iban a la línea frontal con sus espadas y armaduras, o Flynn, el arquero que parecía siempre atraer a los enemigos contra sí, pero ahora le tocaba enfrentar la otra cara de la moneda de ser héroe, aquella que no contaban los libros... el dolor.

Pero el dolor, Demris sabía muy bien, es uno de los más fuertes alimentos de los magos psíquicos.

El chico no lo notó por estar muy concentrado tanto en lo que pasaba a su espalda como en la bestia que le quería de fogata, pero el público repentinamente se silenció ante lo que ocurría en la arena.

El resplandor morado de la magia psíquica brilló en torno a él, dándole energías de último momento, haciendo que olvidase por unos instantes el miedo. Sin saber realmente cómo, el chico se levantó y caminó hacia la bestia, sacando el arma de su cinturón. Era una pistola, aquel invento que aún era considerado por muchos alguna especie de brujería. Casi como bajo alguna especie de hipnosis, preparó el arma con cierta calma, cargándola a cada paso, hasta estar justo frente a la criatura, quien aún no lograba juntar nuevamente su mana para conjurar una nueva bola de fuego.

El sonido repentino de la pólvora al detonar llenó la arena.

El disparo había sido realizado desde tan corta distancia que la sangre corrupta había salpicado sobre el brazo y hasta sobre el rostro del chico, quien de pronto recordó su dolor e intentó retroceder.

  • aquemarropas
  • Acción
  • pistolamejorada,reflexion,ligero
  • Mano
  • pequeno
  • Heridas


Cuerpo de Toro


Puede atacar cada ronda en que no reciba ataques, embistiendo. El personaje embestido sufrirá una herida y quedará vulnerable, recibiendo 1 herida extra de cada ataque físico durante 2 rondas.
Si las 2 otras partes son eliminadas se remueve la limitación de no poder atacar en rondas en que ha sufrido ataques.

Esta ronda aún no recibe ataques (la ronda comienza con la acción de Demris y él ha atacado a la parte humana).
Está por la acción de Cordelia.

PD: 7/10


Humano


Puede atacar con fuego, privilegiando enemigos lejanos. Los ataques realizan 1 herida y dejan vulnerable a las quemaduras. El personaje con quemaduras sufrirá 1 herida adicional de ataques de fuego por 2 rondas.

PD: 2/4


Demris fue atacado por ser el único que hizo ataques a distancia y el humano prefiere enemigos lejanos. Si vuelve a atacar a Demris le hará 2 heridas en vez de una. Demris ahora ha quedado a distancia de cuerpo a cuerpo con la bestia.
Última edición por Demris el 06 Mar 2017, 19:52, editado 1 vez en total.

Avatar de Usuario
Johan

Re: [Libre] La arena de Frengkhleryasnalj

Mensajepor Johan » 06 Mar 2017, 20:17

Al salir de la nube de gas, Johan pudo observar a la jovencita que apareció por la puerta de las mazmorras. Sus ropajes y actitud eran discretos y sigilosos, rozando el misterio. Tenía la cara cubierta, al igual que las manos, por lo que cualquier intento por identificarla a ella o a la facción a la que pertenecía resultaba un ejercicio inútil. ¿Qué hacía ella emergiendo de un lugar como aquél? Quizá tuviera algo que ver con la liberación de la criatura, en cuyo caso tendría que rendir cuentas al finalizar el combate. Por si fuera poco, la chica se acercó a la bestia y, quitándose un guante, la tocó con una de sus manos. Johan no comprendió el significado de aquello, pero estaba seguro de que aquella caricia escondía un propósito mayor. La pregunta era... ¿Sería un acto a favor de la quimera, o por el contrario, en su detrimento? Era pronto para saberlo, y por tanto era pronto para saber si ella era aliada o enemiga. El presentador del evento la había adjudicado al dúo de héroes, sin embargo, Johan hacía tiempo que había aprendido a no dar nada por sentado. Ser cauteloso sería su mejor baza.

La criatura había sufrido dos ataques en un breve periodo de tiempo, por lo que se encontraba en un estado de furia y frenesí. La forma humana expresaba auténtica ira, ira que no dudó en focalizar contra el pequeño mago en forma de bola ígnea. El corazón de Johan dio un vuelco al ver su diminuto cuerpo caer a la arena. Suspiró aliviado al ver que al menos gritaba de dolor, pues significaba que no había muerto. Y no sólo no había muerto, sino que el daño le había provocado una especie de trance mágico que le ayudó a actuar con cierta serenidad para descargar sobre su enemigo un disparo proveniente de un artefacto mágico.

El anciano aprovechó la situación para aproximarse nuevamente a la bestia por uno de sus costados y, concentrándose únicamente en su espada, asestó sobre el vientre del toro un corte que desgarró piel, carne y entrañas. Aquella cisura hubiese sido mortal para un caballo, sin embargo, para aquél experimento nigromántico no era más que otra herida. Un poco más de sufrimiento que sumar al total de su existencia. La criatura se giró sobre sí misma, desviando su atención del niño, y centrándose únicamente en Johan, quien, tomando cierta distancia, movía los brazos en una evidente provocación hacia sí mismo.

¡Aquí bestia infernal!— Gritó para llamar su atención —¡Eso es, maldito engendro, aquí!

Johan no podía permitir que la bestia volviese a atacar al chico, y por extensión, tampoco a la joven que acababa de irrumpir en la arena, por lo que centrar la atención de la criatura sobre él era su única opción. No se trataba de un acto de heroísmo, ni de altruismo. Simplemente no soportaba ver cómo otros sufrían, y más si esos otros presentaban arquetipos —en apariencia— débiles, como niños o mujeres. Sentir debilidad por los demás era una característica que siempre le había distinguido del resto. A veces hasta le había costado sobrenombres como "el misericordioso" o "el clemente", pero tampoco le importaba.

  • tajomortal
  • Acción
  • armascortantes,cortepreciso,perspicacia,sentidodanado
  • Mano
  • ninguna
  • Heridas


Cuerpo de Toro


Puede atacar cada ronda en que no reciba ataques, embistiendo. El personaje embestido sufrirá una herida y quedará vulnerable, recibiendo 1 herida extra de cada ataque físico durante 2 rondas.
Si las 2 otras partes son eliminadas se remueve la limitación de no poder atacar en rondas en que ha sufrido ataques.

Recibe un ataque de Johan, evitando así su embestida esta ronda.
Aún está por la acción de Cordelia.

PD: 5/10


Humano


Puede atacar con fuego, privilegiando enemigos lejanos. Los ataques realizan 1 herida y dejan vulnerable a las quemaduras. El personaje con quemaduras sufrirá 1 herida adicional de ataques de fuego por 2 rondas.

PD: 2/4
Última edición por Johan el 06 Mar 2017, 20:25, editado 1 vez en total.

Avatar de Usuario
Cordelia Berbedel

Re: [Libre] La arena de Frengkhleryasnalj

Mensajepor Cordelia Berbedel » 06 Mar 2017, 20:52

Cordelia contempló como la magia se reunía entorno a las manos de la parte humana que emergía de aquella bestia, con la calma de que no era ella el objetivo de semejante conjuro. Sus orbes ambarinos se dirigieron hacia el niño, como si esperara verlo correr, o crear alguna clase de magia protectora entorno a el, pese a no tener tiempo suficiente. En vez de ello, pudo contemplar como movía los labios. Aunque no entendió lo que decía, Cordelia había jurado que era alguna clase de improperio.

La maga entornó los ojos ya finó el oído justo para el momento en el que el dolor se formulaba en el ambiente con esa melodía única que exhalaba cada ser cuando se hallaba bajo su yugo, y que había conmocionado a parte de la audiencia.
Si alguno e los espectadores había empezado a levantarse para pedir que ayudaran al niño, enmudeció en el mismo instante en el que este empezó a refulgir envuelto en su propia magia, y sacó aquel artilugio misterioso, haciendo gala una vez más de su poder.

La hija de la noche parpadeó con sorpresa, y tubo que hacer acopio de su raciocinio para no quedarse estupefacta como la multitud contemplando aquel artilugio mágico desconocido. Desviar su mirada fue menos difícil gracias al anciano, valeroso y estúpido al mismo tiempo, que intentaba conseguir la atención de la quimera.
Cordelia se preguntó como había sobrevivido tanto tiempo con esa actitud, aunque la imagen reciente de como acababa con el tercio serpentino y venenoso respondió rápidamente esa duda y le permitió dirigirse a algo mas apremiante, la bestia que seguía en la arena.

La magia volvió a concentrar el maná entorno a sus dedos.
En esa ocasión parecía casi hasta poco practica su necesidad de acercarse tanto a sus adversarios, pero ella no solía tener aliados que distrajeran las criaturas problemáticas mientras lidiaba con ellas.
Un refulgor verde, como una bruma semi translucida empezó a enredarse entre sus pequeños y delgados dedos de la mano que permanecía desenguantada, y tan oculta del publico como le permitía la postura.
Se acercó nuevamente a la bestia aprovechando los gritos del anciano, y la atención que este reclamaba sobre si mismo.
Cuando ya se hallaba a medio paso, dio un pequeño salto. Con la mano enguantada se aferro al pelaje de la espalda de la cariatura, lo justo como para extender la otra extremidad tanto como le permitía su pequeño cuerpo y presionar con las yemas de los dedos sobre la parte humana de la quimera. Tocando sobre una de las ultimas vertebras, y dejando que penetrara su hechizo.
Un ligero suspiro dichoso escapó entre los labios entreabiertos de la hechicera, fruto de aquel místico tacto del maná abandonando su cuerpo, y tomando forma sobre el cuerpo ajeno, un instante escueto que duró todo aquel movimiento, y que sin embargo en su mente, fue rápido y extremadamente lento al mismo tiempo.

La bestia, lenta pero no inerte, se movió hacia su siguiente objetivo, haciendo caer a la muchacha de su precario agarre con estrépito sobre el suelo. El polvo de la arena se levantó tras el golpe seco, y el fardo de ropas que componía rodó un poco quedando a poco mas de un metro de la criatura.
Cordelia agradeció llevar la boca cubierta, aquello había evitado que la arena le secara la garganta, por desgracia, el polvo si había logrado metersele en los ojos, y ahora se levantaba semi cegada por el mismo, torpe y magullada por los golpes de la caída y los guijarros del suelo, que dejarían sendos moretones sobre su delicada forma , escuchando de fondo los ásperos chillidos de dolor fruto de su hechizo, y de la corrupción impía que se extendía por la médula de la mitad humana de la quimera.

  • toquededolor
  • Acción
  • calmado,perceptivo,fragil,corrupcion
  • Mano
  • ninguna
  • Heridas
Última edición por Cordelia Berbedel el 06 Mar 2017, 21:07, editado 1 vez en total.

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 1 invitado