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Re: [Trama Global] Un ingrediente repugnante [Libre]

Publicado: 13 Abr 2017, 20:14
por Hyro
Había terminado, al fin había terminado ¿O no? Ese zumbido en la cabeza de Hyro no parecía ser nada bueno y menos aún después de las palabras de Capa Blanca, hablaba de detenerlos así que al parecer vendrían más, el herido soldado parecía saber más de lo que les estaba diciendo pero de momento lo mejor sería no reparar en detalles; miró atento a todos lados mientras el viejo terminaba de extraer el ingrediente, cosa que él difícilmente habría logrado con la misma meticulosidad -Bien, vamos, vamos- Dijo preparándose para correr y llevando una mano a la pierna izquierda que lo hizo hincar la rodilla en el suelo; tomó una daga pequeña de uno de sus compañeros caídos y tras rasgar un pedazo de tela usó la misma daga para entablillarse la pierna, el avance sería lento, pero podría avanzar al menos.

Cuando se levantó, su compañero ya había terminado con el ojo, pisó fuerte con la pierna herida para asegurarse que podía soportar el dolor y dejaron atrás al líder de la expedición, algo que parecería difícil de explicar una vez que volvieran pero que ahora ni siquiera se les pasaba por la mente; los gritos de Capa Blanca evidenciaron lo que les había anunciado, debían darse prisa y correr como si no hubiera mañana, aunque de hecho, si no llegaban no habría mañana para ellos o para el mismo rey -¿Qué es eso?- Preguntó Hyro señalando al frente -¡Cuidado!- Se agachó para esquivar una rara criatura voladora que aunque pequeña parecía ser el último obstáculo entre ellos y la entrada del muro.

No podían permitirse perder más tiempo pues desde atrás venían amenazas peores, de las cuales ese raro pájaro era tan solo la vanguardia, una vil distracción para hacerles perder tiempo -No podemos perder tiempo- Dijo Hyro a su compañero, se fijó en la espada que el viejo llevaba preparada para atacar y se le ocurrió un plan arriesgado pero que podría salvarlos -Lo distraeré para que lo acabes- Dijo en voz baja acercándose y colocándose entre el viejo y la criatura, de lejos parecía simplemente un ave, pero de cerca parecía ser un mini-hombre alado con una guadaña en sus manos, entre más lo detallaba peor le parecía el plan pero ya había comenzado y no había tiempo para buscar otro.

Prepara el arma, y si caigo, sigue sin mí- Fueron las últimas palabras del pelirrojo antes de prepararse para enfrentar a la amenaza alada; pisó fuerte de nuevo para medir el dolor que podía soportar con la pierna mala y esperó sin hacer ruido, gritar para atraer a la criatura también atraería a los que venían tras ellos o les indicaría la posición exacta, en lugar de eso dejó salir el aura demoniaca que guardaba dentro apenas un instante para atraer a la criatura, una vez marcado como objetivo la criatura descendió hasta cierta altura y avanzó al frente preparando la filosa arma para rebanarlo -No falles- Dijo hacia atrás para saltar a un lado haciendo gala de envidiables reflejos al tiempo que la hoja de aquella tenebrosa arma le pasaba rozando el brazo izquierdo y rasgando levemente la chaqueta y parte de su piel.

Hyro cayó al piso y se volteó de prisa esperando el ataque de su compañero quien tendría al oponente completamente desprevenido y sin tiempo a reaccionar; el pelirrojo rio con malicia ante el final de la criatura y cerró los ojos por un instante, ahora solo restaba continuar el corto camino que restaba hasta las puertas del muro antes que los alcanzaran los perseguidores y el trabajo estaría completado, pero ¿Podrían conseguirlo a tiempo?

Criatura Alada


Una rara criatura voladora con una guadaña en sus manos, no parece ser muy lista pero sí muy letal, hace 1 PD cuando ataca.

PD: 2/2


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Criatura Alada
  • reflejos
  • Acción
  • astuto,trastornado
  • Mano
  • fallo,malafama
  • Heridas

Re: [Trama Global] Un ingrediente repugnante [Libre]

Publicado: 16 Abr 2017, 09:46
por Johan
Cuando la criatura alada apareció sobre sus cabezas Johan pensó que no saldrían vivos de aquella infesta tierra muerta. ¿Acaso nunca acababan los monstruos en aquél lugar? Ellos sólo querían salir de allí, y por mucho que corriesen parecía que el Muro nunca aparecería ante ellos. Aún era de noche, aunque por el Este ya empezaba a vislumbrarse un azul más claro, como si en breve el día pudiese irrumpir para salvarles.

Antes siquiera de que el anciano pudiese reaccionar, Hyro se ofreció para distraer a la criatura con el fin de que Johan pudiese acabar con ella. No sabían cuán peligrosa era, pero si no intervenían pronto podría impedirles llegar a la frontera o, peor aún, podría llamar la atención de más bestias demoniacas.

¡De acuerdo!— Respondió el anciano desenvainando el acero. El sonido metálico de su arma silbó el aire, como si el filo de su hoja pudiese cortar hasta el mismísimo aire —Tranquilo, no fallaré— Le prometió.

No debía fallar. No ahora que ya habían cumplido con la misión. Un fracaso en este punto supondría tirar por la borda toda la expedición. La muerte de todo el equipo habría sido en vano y el Rey jamás despertaría de su letargo. No. No podía fallar. Además, no iba a permitir que el muchacho muriese, era su único aliado y, a excepción de lo ocurrido con Capa Blanca, aquél viejo no solía dejar atrás a sus compañeros.

Cuando el mago se tiró al suelo, la criatura depredadora se abalanzó sobre él, como un águila que encuentra una presa desprevenida. Había picado el anzuelo. Hyro rodó sobre sí mismo para esquivar el ataque, y el demonio menor aterrizó en el suelo con torpeza, errando en su ataque.

En ese instante, Johan se abalanzó contra el demonio con la espada por delante. Cuando cayó sobre él, la espada se clavó de lleno en la espalda de aquél ser, entre ambas alas. La criatura soltó un horrendo alarido que resonó en la distancia. El anciano extrajo su arma con rapidez, y antes de que la criatura herida pudiese escapar, la volvió a clavar, silenciando los gritos hasta el final. El demonio alado dejó de agitarse, pues ya estaba muerto.

¡Continuemos!— Gritó el anciano al muchacho —¡Los gritos habrán alertado a las bestias!— Se lamentó, aunque por suerte la distancia que les quedaba por recorrer les daba ciertas garantías de salir de allí con vida —¡El Muro está cerca, vamos!

En ese preciso instante es escuchó un aullido en la lejanía. Y después, más gritos guturales y alaridos que convocaban a los monstruos a cazarles. Los gritos que la criatura alada había lanzado antes de morir habían llamado la atención de todos los enemigos de la zona. Ahora sí que estaban en problemas.

Pase lo que pase a partir de ahora, no mires atrás— Le ordenó —Únicamente corre.

Ambos compañeros comenzaron a correr a la velocidad que las heridas les permitieron. Johan ayudó al muchacho cogiéndole del brazo, pues su pierna entablillada le limitaba en demasía.

La nieve comenzó a escasear, dejando visible el yermo gris de la tierra muerta. Aquello era un claro indicio de que estaban cerca de la frontera. El anciano alzó la cabeza y lo vio. Allí estaba, aún lejos, tan extenso como la vista alcanza, y paradójicamente tan pequeño en la lejanía, separando la tierra viva de la tierra muerta; el Gran Muro.

Ya casi hemos llegado— Le animó.

Ambos estaban exaustos y cansados. Les faltaba el aliento y les dolía todo. Pero a pesar de ello, corrían. Sólo tenían que seguir corriendo, un poco más...

Los gritos y alaridos guturales que se escuchaban a su espalda cada vez se escuchaban con más fuerza, como si la distancia que les separaba de sus enemigos fuese menor a cada paso. El anciano miró atrás de soslayo, y la sangre se le heló, quedando su rostro blanco como la nieve —¡¡Corre, no mires atrás!!— Gritó aumentando la velocidad de sus pies, pero sin soltar al muchacho.

Tras ellos, más de una docena de criaturas infernales les perseguían a toda velocidad por tierra, y otra docena de ellos se acercaban volando por el aire. La horda de demonios irradiaba ferocidad, lo que les empujaba a ser más veloces e iracundos de lo normal. Apenas les separaba de ellos un centenar de metros, mucho más de la distancia que les separaba aún del Muro. La situación era crítica, aquellos monstruos iban a darles caza y toda la misión fracasaría. No lo iban a conseguir.

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El centinela de la almenara tomó una larga calada de su pipa. Le gustaba fumar buena hierba durante sus largos turnos de vigilancia, con ello conseguía que el tiempo se le pasase más rápido. Saboreó el humo inspirado unos instantes hasta que algo en la lejanía llamó su atención. Achinó los ojos intentando ver de qué se trataba. El centinela escupió el humo entre atragantamientos mientras daba la voz de alerta.

¡Mi capitán!— Gritó —¡Nos atacan!

El capitán de la guardia se acercó al borde del muro, mirando en la dirección en la que el centinela señalaba. Con un raudo gesto alzó la mano para dar la orden a las catapultas de que se preparasen para atacar. Si los demonios habían decidido atacar serían aplastados bajo el fuego de sus máquinas de asedio, como siempre. Sin embargo, justo cuando iba a bajar el brazo para ordenar el ataque, el capitán se detuvo cerrando el puño.

¡Alto el fuego!— Ordenó —¿Qué es eso?— Preguntó señalando a las dos pequeñas figuras que corrían lentamente delante de las bestias —Son... ¡Son humanos!— Determinó, y reorganizando la estrategia a seguir, tomó aire y dio la nueva orden —¡Arqueros, arqueros!

Un centenar de soldados armados con arcos formó a lo largo de la muralla. Eran guerreros experimentados baloran, con buena vista y mejor puntería.

¡Atención!— Gritó para llamar su atención —¡Hay dos de los nuestros ahí abajo!— Les avisó —¡Afinad la puntería, acabad con los demonios y salvad a los nuestros!— Dijo alzando el brazo. Los arqueros cargaron sus arcos con la primera flecha y apuntaron alto, calculando la distancia necesaria para que el vuelo de la flecha sobrepasase a los dos compañeros y abatiese a sus depredadores. Luego el capitán bajó el brazo bajo la voz de —¡Fuego!

La descarga de flechas surcó el cielo. El silbido silencioso de un centenar de flechas arrolló con violencia tanto a las criaturas voladoras como a los depredadores que corrían por tierra. Muchos de los demonios alcanzaron la tierra abatidos. Johan y Hyro no dejaron de correr, a pesar de la cercanía de las flechas. Muchas de ellas habían pasado tan cerca que el anciano pensó que no les habían reconocido.

En menos de un minuto, una segunda descarga asoló el cielo, acertando en los demonios que aún seguían tras ellos. Ninguno de los depredadores escapó a la segunda descarga, reduciendo notablemente su carrera y retorciéndose por el dolor y las heridas recibidas. El anciano y el muchacho se alejaron finalmente de sus enemigos a medida que se acercaban al Muro. El capitán de la guardia ordenó abrir las puertas y, seguidamente, una tercera y letal descarga, para acabar finalmente con la horda enemiga.

Johan observó cómo las gigantescas puertas del Muro se abrían. Una veintena de caballeros salieron al galope. La mayoría esquivó a los dos héroes, continuando su carrera hasta llegar a los abatidos demonios. Su misión era rematar uno a uno a las bestias. Sin embargo, dos de los jinetes se detuvieron cuando llegaron hasta Johan y Hyro, y les ayudaron a montar en sus caballos. Ellos les llevarían al otro lado del Muro.

Por fin estaban en casa.

Criatura Alada


Una rara criatura voladora con una guadaña en sus manos, no parece ser muy lista pero sí muy letal, hace 1 PD cuando ataca.

Muerta.

PD: 0/2

Para asegurarme de que muere, uso la carga de mi espada.

  • espadamejorada
  • Acción
  • astuto
  • Mano
  • perceptivo,melancolico,armascortantes
  • Heridas